En algún momento de la vida, la esperanza es lo único que te mantiene en movimiento.
Aún no tienes mucho a tu favor. No hay grandes victorias que puedas señalar. Solo la esperanza de que la vida puede ser mejor que esto.
Y cuando alcanzas esa etapa, tu mentalidad cambia.
Dejas de ver las cosas como imposibles.
Dejas de preguntar “¿se puede hacer esto?”
Empiezas a preguntar “¿cómo hago que esto suceda?”
Ese cambio es poderoso.
Una locura, honestamente.
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