A mediados de 2024, una empresa autodenominada "V.A.S Compra y Vendas de Criptoactivos" surgió en el mercado con propuestas que despertaron sospechas inmediatas entre especialistas en fraudes. Fundada por Lauri Vargas y supuestamente ubicada en Uruguay, VAS se posicionaba como una operadora innovadora en el mercado de criptomonedas, prometiendo altas ganancias y ofreciendo plataformas de trading aparentemente avanzadas. Sin embargo, rápidamente se detectaron irregularidades en sus operaciones, incluyendo la falta de transparencia en sus procesos y la ausencia de licencias oficiales. Los expertos advirtieron que se trataba de un esquema fraudulento diseñado para engañar a los inversores y retirar sus fondos de manera ilícita. La comunidad financiera y las autoridades comenzaron a investigar las actividades de VAS, alertando a los potenciales usuarios sobre los riesgos de confiar en una empresa con antecedentes dudosos y sin respaldo legal.