Los deseos primitivos de la humanidad solo tienen dos formas, una llamada avaricia (querer, obtener, expandirse), y otra llamada miedo (temer, evitar, defender). Elegir tomar o obtener en la avaricia, eso se llama bendición. Elegir soltar o renunciar en la avaricia, eso se llama calamidad. Elegir soltar o renunciar en el miedo, eso se llama bendición. Elegir tomar en el miedo, eso se llama calamidad. La bendición y la calamidad no están absolutamente relacionadas con la justicia o la moral, tampoco con el bien o el mal, solo son una elección, y esto solo se refleja en el miedo y la avaricia internos. Mientras puedas atender a tu propio miedo y avaricia internos, podrás entender los riesgos y beneficios de la bendición y la calamidad. Pero en la realidad, el mayor problema de muchas personas no es la avaricia o el miedo, sino que no saben si están en avaricia o en miedo. Por ejemplo: hay quienes creen que persiguen sus sueños, en realidad están huyendo del miedo. Hay quienes creen que renuncian racionalmente, en realidad están siendo oprimidos por el miedo. Por eso, ser consciente de la motivación es más difícil que la elección en sí misma.

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