Actualmente, la creación de videos con IA se está volviendo cada vez más avanzada, y cada vez más personas utilizan IA para crear videos. Pero muchas no saben cómo elegir la dirección, y la razón no está en la tecnología, sino en ignorar la naturaleza humana. Cuando los espectadores ven contenido, en realidad existen dos necesidades completamente diferentes.
La primera es la necesidad de autenticidad. Los espectadores desean ver una fuente real: personas reales, emociones reales, experiencias reales, y un mundo en el que puedan confiar. Por ejemplo: compartiendo experiencias reales, documentales, entrevistas en la calle, expresiones emocionales, experiencias profesionales, vlogs de la vida diaria, etc. El valor de este tipo de contenido, en esencia, proviene de “esto realmente le ocurrió a alguien”. La conexión con la audiencia surge porque existe una verdadera conexión entre las personas. Una vez que los espectadores se dan cuenta de que el contenido ha sido generado o falsificado, la confianza desaparece rápidamente. La segunda es la necesidad de fantasía o ilusión. Desde el principio, los espectadores saben que el contenido no es real, sino algo que no puede ocurrir en la realidad, pero que desean ver. Por ejemplo: mundos de ciencia ficción, escenas de desastre, fantasías de personajes o imágenes, hipótesis históricas, etc. El valor central de este tipo de contenido no está en la realidad, sino en la imaginación y la experiencia visual. No está limitado por las condiciones reales, y puede lograr con bajo costo escenas y configuraciones que antes eran difíciles de realizar, permitiendo que la imaginación se presente de manera visual e impactante. Por lo tanto, la verdadera diferencia no es “si se puede usar IA”, sino qué esperan los espectadores. Todo contenido que busca una conexión auténtica, la IA solo puede ser una herramienta; todo contenido que busca experiencias fuera de la realidad, cuanto más pueda la IA ser el protagonista, mayor será su valor. Muchas veces, los videos con IA fracasan no por falta de tecnología, sino por una dirección equivocada: usar IA para simular la realidad, en lugar de expandir la imaginación.
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Actualmente, la creación de videos con IA se está volviendo cada vez más avanzada, y cada vez más personas utilizan IA para crear videos. Pero muchas no saben cómo elegir la dirección, y la razón no está en la tecnología, sino en ignorar la naturaleza humana. Cuando los espectadores ven contenido, en realidad existen dos necesidades completamente diferentes.
La primera es la necesidad de autenticidad. Los espectadores desean ver una fuente real: personas reales, emociones reales, experiencias reales, y un mundo en el que puedan confiar. Por ejemplo: compartiendo experiencias reales, documentales, entrevistas en la calle, expresiones emocionales, experiencias profesionales, vlogs de la vida diaria, etc. El valor de este tipo de contenido, en esencia, proviene de “esto realmente le ocurrió a alguien”. La conexión con la audiencia surge porque existe una verdadera conexión entre las personas. Una vez que los espectadores se dan cuenta de que el contenido ha sido generado o falsificado, la confianza desaparece rápidamente.
La segunda es la necesidad de fantasía o ilusión. Desde el principio, los espectadores saben que el contenido no es real, sino algo que no puede ocurrir en la realidad, pero que desean ver. Por ejemplo: mundos de ciencia ficción, escenas de desastre, fantasías de personajes o imágenes, hipótesis históricas, etc. El valor central de este tipo de contenido no está en la realidad, sino en la imaginación y la experiencia visual. No está limitado por las condiciones reales, y puede lograr con bajo costo escenas y configuraciones que antes eran difíciles de realizar, permitiendo que la imaginación se presente de manera visual e impactante.
Por lo tanto, la verdadera diferencia no es “si se puede usar IA”, sino qué esperan los espectadores. Todo contenido que busca una conexión auténtica, la IA solo puede ser una herramienta; todo contenido que busca experiencias fuera de la realidad, cuanto más pueda la IA ser el protagonista, mayor será su valor. Muchas veces, los videos con IA fracasan no por falta de tecnología, sino por una dirección equivocada: usar IA para simular la realidad, en lugar de expandir la imaginación.