La vida no es una competencia, sino tu espectáculo personal. La expectativa es la fuente del sufrimiento; cuando dejas de exigir que todo sea perfecto, incluso las pequeñas flores a la orilla del camino pueden alegrarte todo el día. La sencillez también es maravillosa, arrepentirse o tener éxito no importa, lo que importa es que siempre estás esperando mejores posibilidades. Toma la vida como un escenario, no como un campo de batalla, incluso quedarse mirando fijamente se convierte en una improvisación. Recuerda, la verdadera sabiduría consiste en vivir los días con tranquilidad y convertir la vida en una caja de sorpresas.
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La vida no es una competencia, sino tu espectáculo personal. La expectativa es la fuente del sufrimiento; cuando dejas de exigir que todo sea perfecto, incluso las pequeñas flores a la orilla del camino pueden alegrarte todo el día. La sencillez también es maravillosa, arrepentirse o tener éxito no importa, lo que importa es que siempre estás esperando mejores posibilidades. Toma la vida como un escenario, no como un campo de batalla, incluso quedarse mirando fijamente se convierte en una improvisación. Recuerda, la verdadera sabiduría consiste en vivir los días con tranquilidad y convertir la vida en una caja de sorpresas.