En la psicología existe un punto de vista interesante llamado “Amar a la pareja también es conocerse a uno mismo”. Sostiene que, en última instancia, lo que una persona ama suele ser a otra que es muy similar a ella misma. Aunque dos personas puedan parecer muy diferentes en su carácter externo, en su forma de actuar, si desean mantener una relación a largo plazo y estable, el fondo de su personalidad debe ser compatible. Aquí, “fondo” se refiere a una orientación de valores relativamente estable, a la actitud básica hacia las relaciones íntimas, a la forma en que se gestionan las emociones y a la visión fundamental del mundo y de uno mismo. El amor puede cambiar y fluir, pero estas estructuras profundas son muy difíciles de modificar; ellas determinan si una relación puede ser verdaderamente duradera.
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En la psicología existe un punto de vista interesante llamado “Amar a la pareja también es conocerse a uno mismo”. Sostiene que, en última instancia, lo que una persona ama suele ser a otra que es muy similar a ella misma. Aunque dos personas puedan parecer muy diferentes en su carácter externo, en su forma de actuar, si desean mantener una relación a largo plazo y estable, el fondo de su personalidad debe ser compatible. Aquí, “fondo” se refiere a una orientación de valores relativamente estable, a la actitud básica hacia las relaciones íntimas, a la forma en que se gestionan las emociones y a la visión fundamental del mundo y de uno mismo. El amor puede cambiar y fluir, pero estas estructuras profundas son muy difíciles de modificar; ellas determinan si una relación puede ser verdaderamente duradera.