Cuando una persona considera la aprobación como condición de supervivencia, su mente activa el "modo agradar": suprimir emociones, negar necesidades y ocultar su verdadero yo. A corto plazo, esto puede traer estabilidad en las relaciones, pero a largo plazo conduce a la pérdida de uno mismo, agotamiento emocional y sensación de vacío. La señal de madurez emocional no es ser aceptado por todos, sino permitirse no ser querido por todos. Basar el valor en la aprobación de los demás a largo plazo puede debilitar los límites personales. La gente comienza a reprimir sentimientos genuinos y a complacer expectativas, siendo aceptada superficialmente pero sintiéndose cada vez más vacía por dentro. La verdadera sensación de seguridad proviene de dejar de usar el "ser querido" como prueba de la existencia propia.
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Cuando una persona considera la aprobación como condición de supervivencia, su mente activa el "modo agradar": suprimir emociones, negar necesidades y ocultar su verdadero yo. A corto plazo, esto puede traer estabilidad en las relaciones, pero a largo plazo conduce a la pérdida de uno mismo, agotamiento emocional y sensación de vacío. La señal de madurez emocional no es ser aceptado por todos, sino permitirse no ser querido por todos. Basar el valor en la aprobación de los demás a largo plazo puede debilitar los límites personales. La gente comienza a reprimir sentimientos genuinos y a complacer expectativas, siendo aceptada superficialmente pero sintiéndose cada vez más vacía por dentro. La verdadera sensación de seguridad proviene de dejar de usar el "ser querido" como prueba de la existencia propia.