En psicología existe un efecto de proyección: si una persona ve a todos como tontos, piensa que todos tienen un plan oculto o que todos están actuando. Esto no significa que sea muy inteligente, sino que generalmente refleja que su interior está lleno de cálculos, falsedad y estupidez. Porque nuestro cerebro solo puede entender lo que está dentro de nuestra propia percepción, una persona de corazón puro le resulta difícil interpretar las acciones de los demás como maliciosas en un primer momento. Observar a los demás como uno mismo, cultivar el corazón como base. La forma en que percibes a los demás nunca es solo la percepción del otro, sino una proyección de tu interior—lo que aparece no es la verdadera esencia del otro, sino tu propia percepción, estado de ánimo y perspectiva. Las personas bondadosas ven todo con ternura, difícilmente consideran las palabras y acciones de los demás como maliciosas; las personas de mente estrecha, en cambio, ven todo con severidad, y a menudo malinterpretan la buena voluntad del mundo como cálculo. Las heridas que ves repetidamente en los demás suelen ser en realidad heridas que aún no has sanado en ti mismo. Con mayor atención consciente y reflexión, corrige tus propias deficiencias y cultiva tu corazón, esa es la verdadera senda para un crecimiento permanente.

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