Estados Unidos "captura rápida" a Maduro, por favor, acepta esta guía de inversión en medio de la agitación geopolítica

Bajo el fuego no hay novedades, ¿puede la «Tantoísmo» realmente «reiniciar violentamente» Venezuela? ¿Qué sectores como la industria militar, energía y otros activos se beneficiarán con ganancias extraordinarias?

Artículo: DaiDai, Maitong MSX Maidian

Resumen central

El 3 de enero de 2026, en la madrugada, la operación «Lanza del Sur» (Operation Southern Spear) de las fuerzas armadas estadounidenses, con una fuerza que dejó sin aliento a los mercados globales, destruyó la fortaleza antiestadounidense que Caracas había mantenido durante más de veinte años; esto no fue solo una operación militar contra el gobierno de Maduro, sino también una reinicialización violenta del mapa energético del hemisferio occidental, marcando la toma oficial por parte del «Consorcio Estadounidense», centrado en capital de Wall Street, petróleo de Texas y tecnología de defensa del Pentágono, de esta «bestia en quiebra» con reservas de 3030 millones de barriles de petróleo crudo.

I. El punto crítico de la geopolítica—De «Monroeismo» a «Tantoísmo»

  1. La lógica profunda de la escalada del conflicto: la hegemonía acorralada

La operación militar del 3 de enero de 2026 no fue un evento súbito tipo cisne negro, sino una respuesta inevitable a la falla en la prueba de presión geopolítica desde mediados de 2025. Aunque la narrativa oficial la define como una operación de cumplimiento de la ley contra el «terrorismo narcotraficante», análisis de inteligencia profunda revela que la lógica subyacente es la reafirmación absoluta del control estratégico estadounidense en el hemisferio occidental, es decir, la implementación física de un «Monroeismo 2.0».

Al revisar la segunda mitad de 2025, la deteriorada relación entre EE. UU. y Venezuela mostró una trayectoria de espiral ascendente clara. En agosto de 2025, el Comando Sur (USSOUTHCOM), bajo la excusa de luchar contra organizaciones criminales transnacionales, inició una concentración naval en las aguas al norte de Caracas, algo no visto en décadas. Aunque inicialmente parecía una respuesta a la protección prolongada de grupos criminales como «Tren de Aragua», la escala rápidamente superó los límites de una guerra de seguridad.

El verdadero punto de inflexión ocurrió en septiembre de 2025, cuando en una operación de intercepción, las fuerzas estadounidenses hundieron una embarcación venezolana, causando 11 muertes. Este evento «dinámico» rompió la larga tacita de silencio entre ambos lados y llevó la confrontación a la frontera de un conflicto armado. En los meses siguientes, Washington no optó por reducir la tensión, sino que, en noviembre, el ministro de Defensa Pete Hegseth anunció oficialmente la operación «Lanza del Sur» y desplegó por primera vez en la historia el grupo de portaaviones más avanzado de EE. UU., el USS Gerald R. Ford, en el Caribe.

  1. La crisis de Esequibo: un detonante que no se puede ignorar

Al analizar la legalidad de esta invasión, la disputa territorial en la región de Esequibo en Guyana es una pieza clave. Desde 2023, Venezuela ha intensificado su reclamación sobre esta zona rica en petróleo, incluso legalmente la ha declarado como un estado interno. Las decisiones de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) entre 2024 y 2025 no lograron frenar las ambiciones de Caracas, sino que avivaron el nacionalismo del gobierno de Maduro, que comenzó a concentrar tropas en la frontera.

Para EE. UU., Esequibo no solo implica las enormes inversiones de ExxonMobil en esa zona, sino también la seguridad energética del Caribe. Venezuela, a finales de 2025, congeló sus proyectos de gas natural con Trinidad y Tobago, cortando aún más las posibilidades de cooperación energética regional. Por ello, eliminar la amenaza venezolana mediante medios militares se vuelve una opción inevitable para proteger los intereses de las empresas energéticas estadounidenses y la estabilidad regional.

  1. La «teoría del reembolso petrolero»: la reconstrucción económica como estrategia

A diferencia de intervenciones anteriores centradas en promover la «democracia», esta operación tiene un marcado carácter comercial. Tras el éxito, el presidente Trump declaró abiertamente que las compañías petroleras estadounidenses entrarán en Venezuela para extraer y vender petróleo, «reembolsando» así la inversión militar y los costos de reconstrucción. Esta estrategia de «petróleo por reconstrucción» no solo respalda la política de futuras inversiones, sino que también define el modelo económico de Venezuela para la próxima década: una economía basada en recursos, liderada por capital estadounidense, centrada en la deuda y la exportación.

II. Los beneficios de la máquina de guerra—El despliegue de la base industrial de defensa

La operación «Lanza del Sur» es una exhibición concentrada de los logros de la tercera estrategia de offset (Third Offset Strategy) del ejército estadounidense. Para el mercado secundario, observar el equipo y la tecnología utilizados en esta operación permite identificar claramente las fuentes de beneficios alfa en el sector de defensa.

  1. Control absoluto del dominio marítimo: portaaviones y construcción naval

El debut en combate del USS Gerald R. Ford (CVN-78) es el punto central de esta operación. Como el primer buque de la clase Ford, su despliegue en el Caribe no solo es una medida de disuasión, sino también una prueba de esfuerzo para los sistemas de lanzamiento electromagnético (EMALS) y las modernas barreras de protección (AAG) en operaciones de alta intensidad.

Huntington Ingalls Industries (NYSE: HII): como el único fabricante de portaaviones nucleares en EE. UU., HII es la fuente exclusiva de estos activos estratégicos. El rendimiento del Ford en la operación valida la eficacia de esta clase, asegurando futuras asignaciones para los Kennedy (CVN-79) y Enterprise (CVN-80). Para los inversores, HII no solo es un constructor naval, sino también la piedra angular del dominio marítimo global de EE. UU., con una visibilidad de pedidos a largo plazo que aumenta con la intensificación del conflicto geopolítico.

General Dynamics (NYSE: GD): además de su participación en la construcción de destructores en Bath Iron Works, su división de sistemas terrestres jugará un papel clave en las operaciones de mantenimiento y apoyo en tierra, en la estabilización de la región y en la modernización de vehículos blindados y logística. La demanda por estos equipos se proyecta a varios años vista, dado el anuncio de EE. UU. de gestionar temporalmente Venezuela.

  1. La cadena de destrucción digital: la victoria en guerra de software

Si los portaaviones representan el cuerpo de la guerra, el software es su alma. En esta operación, la lucha contra los sistemas de defensa aérea complejos y las redes de narcotráfico asimétricas en Venezuela depende en gran medida de la integración de datos y decisiones basadas en IA.

Palantir Technologies (NYSE: PLTR): en «Lanza del Sur», la plataforma Gotham de Palantir probablemente actuó como centro de inteligencia. La integración de imágenes satelitales, datos de reconocimiento con drones y comunicaciones interceptadas permitió a las fuerzas estadounidenses localizar con precisión objetivos de alto valor (HVT) en entornos urbanos y selváticos complejos.

Análisis profundo: es importante destacar que Palantir firmó recientemente un contrato de 4.48 mil millones de dólares con la Marina de EE. UU., para acelerar la gestión de la cadena de suministro en la industria naval mediante su sistema operativo Warp Speed. Esta cobertura integral, desde la identificación de objetivos en el campo de batalla hasta la producción en fábricas, convierte a PLTR en un activo clave para la transformación digital de la industria de defensa. La colaboración con L3Harris, que introduce IA en talleres de producción para resolver cuellos de botella en la cadena de suministro, refuerza aún más el papel crucial de las empresas de software en la logística de guerra moderna.

Anduril Industries (no cotiza / potencial unicornio): aunque aún no cotiza, su tecnología en este conflicto merece atención. Su sistema operativo «Lattice» se usa en la vigilancia espacial, para mejorar las redes de monitoreo en el espacio, una tecnología vital para controlar las vastas fronteras y mares venezolanos. Anduril representa un nuevo modelo militar de «bajo costo, autónomo y a gran escala», cuya éxito en el campo de batalla presionará a los gigantes tradicionales y marcará la dirección de futuras inversiones en el mercado primario.

  1. La guerra electrónica y los sistemas no tripulados: el humo invisible

Venezuela cuenta con sistemas de defensa aérea rusos S-300, y para establecer superioridad aérea en ese entorno, la guerra electrónica (EW) es imprescindible.

L3Harris Technologies (NYSE: LHX) (: como líder en guerra electrónica, ofrece capacidades clave de interferencia en plataformas aéreas y SIGINT. Además, su presencia en vehículos no tripulados marinos (USV) y su uso en la lucha contra submarinos y lanchas rápidas en el Caribe encajan perfectamente con las necesidades del Comando Sur. La tecnología de L3Harris permite incapacitar las redes de mando y comunicación enemigas sin contacto físico, siendo un proveedor central en la «guerra blanda» moderna.

Kratos Defense (NASDAQ: KTOS) ): ante la posible amenaza de misiles portátiles en Venezuela, el uso de sus drones de alta performance o los «Valkyrie» como señuelos y en reconocimiento avanzado es la mejor estrategia para reducir riesgos a los pilotos. La aplicación en combate de estos drones consumibles acelerará la transición del ejército estadounidense de aviones tripulados a tácticas de enjambre de drones.

AeroVironment (NASDAQ: AVAV) (: en combates urbanos y ataques precisos contra escondites de narcotraficantes, los misiles «Switchblade» de AVAV ofrecen un control de daños sin igual. Con la profundización de las operaciones de las fuerzas especiales en Venezuela, la demanda por armas de precisión portátiles como estas crecerá exponencialmente.

  1. Logística y construcción de bases: la prolongación de la guerra

KBR, Inc. (NYSE: KBR) ): quizás uno de los beneficiarios más seguros en esta operación. KBR tiene el contrato LOGCAP V del ejército estadounidense, que provee toda la logística para las operaciones globales, incluyendo construcción de bases, alimentación y mantenimiento.

Lógica de negocio: con la declaración de Trump de que EE. UU. «tomará el control» y «operará» en Venezuela, miles de militares y personal asociado se desplegarán a largo plazo. Desde la reparación de pistas de aeropuertos destruidos, la creación de campamentos militares seguros, hasta la gestión de cadenas de suministro, KBR es la única contratista con capacidad de respuesta rápida a gran escala. Datos históricos muestran que durante las guerras en Irak y Afganistán, estos contratos generaron miles de millones de dólares en ingresos para KBR.

III. El despertar del oro negro—La «gran reinicialización» del sector energético

Las reservas de petróleo de Venezuela son el «elefante en la habitación» del mercado energético mundial. Con la caída del régimen de Maduro, este país con 3030 millones de barriles de reservas probadas experimentará una «fiesta de privatización» liderada por capital estadounidense. Esto no solo significa recuperar la producción, sino también una reversión estructural en el flujo del comercio mundial de crudo.

  1. La monetización de reservas: de «activos subterráneos» a «balance»

El petróleo venezolano se concentra principalmente en la cuenca de Orinoco, que alberga vastas reservas de petróleo extrapesado. Sin embargo, su extracción y procesamiento dependen en gran medida de tecnología y capital. En la última década, debido a la falta de diluyentes y de instalaciones de mejora (upgraders), la producción cayó a aproximadamente 1 millón de barriles diarios (principalmente hacia China).

El plan del gobierno estadounidense es claro: introducir gigantes petroleros estadounidenses, reparar infraestructura, restaurar la producción y usar los ingresos petroleros para pagar deudas y costos de reconstrucción.

  1. Lista de ganadores: ¿quién puede repartirse la tarta?

Chevron (NYSE: CVX):

Lógica central: como la única gran petrolera estadounidense que operó con cierta limitación en Venezuela durante las sanciones, Chevron tiene una ventaja inicial incomparable. Sus empresas conjuntas (como Petropiar) mantienen buena infraestructura y personal técnico. En la fase inicial de toma de control, Chevron fue la única capaz de responder rápidamente y aumentar la producción.

Expectativa de mercado: se espera que Chevron obtenga las primeras «superconcesiones» del nuevo gobierno, que le permitan controlar no solo la exploración y producción, sino también las exportaciones, elevando significativamente sus márgenes en activos venezolanos.

ExxonMobil (NYSE: XOM) y ConocoPhillips (NYSE: COP):

Venganza y retorno: ambas compañías fueron expropiadas en la ola de nacionalizaciones de 2007, y Conoco tiene una sentencia arbitral por 8.7 mil millones de dólares en compensación.

Oportunidad de conversión de deuda en acciones: ante la escasez de efectivo en Venezuela, el nuevo gobierno probablemente ofrecerá «deuda por acciones» a estas empresas, invitándolas a regresar a la cuenca de Orinoco. Conoco y Exxon podrán usar sus fallos arbitrales como palanca para adquirir a bajo costo las mejores reservas de petróleo pesado del mundo, asegurando no solo la recuperación de sus balances, sino también la vida útil de las reservas para las próximas dos décadas.

Los gigantes del servicio petrolero: Schlumberger (NYSE: SLB) y Halliburton (NYSE: HAL):

Demanda rígida: los pozos venezolanos, tras largos periodos de inactividad, requieren trabajos complejos de reparación y aumento de producción. La extracción de petróleo pesado depende en gran medida de tecnologías térmicas (como SAGD) y bombas eléctricas sumergibles (ESP). Schlumberger y Halliburton monopolizan estas tecnologías avanzadas.

Reparación de infraestructura: además de los pozos, la experiencia en ingeniería de KBR y Fluor en refinería y petroquímica los posiciona como principales contratistas para la modernización de la planta de petróleo pesado en José. Sin estas instalaciones, el petróleo de Orinoco no podrá exportarse a precios internacionales.

Arbitraje en refino: Valero Energy (NYSE: VLO):

El sistema de refinerías en la costa del Golfo de EE. UU. (PADD 3) fue diseñado para procesar petróleo pesado de Venezuela. Desde las sanciones, estas refinerías pagan primas por petróleo canadiense o del Medio Oriente, o ajustan procesos para tratar crudos ligeros, reduciendo eficiencia.

Lógica de arbitraje: con el regreso del petróleo venezolano al mercado estadounidense, la menor distancia de transporte (solo unos días desde Venezuela, en comparación con semanas desde el Golfo Pérsico) y el hecho de que el crudo pesado suele cotizar con un gran descuento respecto al Brent, los costos de materia prima de refinadores como Valero disminuirán notablemente. Esto ampliará la diferencia de crack (Crack Spread) y aumentará los márgenes de refinación.

  1. Impacto en el mercado: la doble cara del precio del petróleo

A corto plazo, el pánico bélico puede elevar los precios del petróleo, pero a medio y largo plazo, la recuperación de Venezuela será un gran shock de oferta. Si la producción vuelve a 3 millones de barriles diarios en unos años, desafiará los esfuerzos de recorte de la OPEP+ y podría presionar a la baja los precios del crudo. Sin embargo, esto será una buena noticia para las empresas downstream centradas en refino y química, así como para la aviación (como Delta DAL y United UAL).

IV. Los negocios sobre las ruinas—Reconstrucción de infraestructura y medio ambiente

Además del petróleo, la reconstrucción de Venezuela será un enorme proyecto que abarcará energía, transporte y medio ambiente. Años de socialismo y posterior colapso económico han dejado al país en un estado preindustrial.

  1. Cemento y acero: pilares de la reconstrucción

Cemex (NYSE: CX): esta gigante mexicana de materiales de construcción tiene una presencia sólida en América Latina. En Venezuela, tuvo operaciones importantes, que luego fueron nacionalizadas y por las que recibió compensación.

Lógica de inversión: la demanda de cemento será rígida tras la guerra. Reparar aeropuertos, puertos, carreteras y viviendas requerirá decenas de millones de toneladas. Cemex, con su red de producción y logística en el Caribe, puede convertirse en uno de los principales proveedores. Además, como «víctima» anterior, su regreso al mercado bajo el nuevo régimen tiene justificación política y legal.

  1. Rehabilitación ambiental: un mercado de miles de millones ignorado

La industria petrolera venezolana, en su fase tardía, ignoró por completo las normas ambientales, causando graves derrames y desastres ecológicos, especialmente en áreas como el Parque Nacional Morrocoy.

Tetra Tech (NASDAQ: TTEK): esta firma global de consultoría y ingeniería de alta gama tiene capacidades top en tratamiento de agua y remediación ambiental.

Contratos: Tetra Tech acaba de obtener un contrato de la EPA por 94 millones de dólares para responder a derrames de petróleo y sustancias peligrosas. Con EE. UU. liderando la reconstrucción venezolana, la conformidad ambiental será un requisito previo para que las petroleras estadounidenses ingresen. Es muy probable que Tetra Tech obtenga contratos sustanciales de evaluación y limpieza financiados por USAID o grandes petroleras.

  1. Reconstrucción de la red eléctrica: de la oscuridad a la luz

La crisis eléctrica venezolana es famosa; los apagones frecuentes paralizan la industria y destruyen la floreciente minería de Bitcoin. Reconstruir la red eléctrica es clave para reactivar la producción petrolera (que requiere mucha energía para las bombas) y mantener el orden social. Esto beneficiará a proveedores como General Electric (GE Vernova, NYSE: GEV) y Siemens Energy.

V. Las aguas profundas del mercado financiero—Deuda, moneda y criptoactivos

Fuera de la economía real, el cambio de régimen en Venezuela genera volatilidad aún más intensa y compleja en los mercados financieros.

  1. Deuda soberana: un festín de activos fallidos de nivel histórico

La deuda impaga del gobierno venezolano y PDVSA supera los 60 mil millones de dólares, con intereses que podrían llegar a 150 mil millones. Estos bonos estaban prohibidos por sanciones de EE. UU., y su precio cayó a valores de un dígito.

Lógica de negociación: con la nueva administración estadounidense, la eliminación de sanciones será solo cuestión de tiempo. Esto permitirá a los inversores institucionales volver a entrar en el mercado.

Expectativa de reestructuración:

Canaima Global Opportunities Fund y fondos especializados en deuda en dificultades como IlliquidX llevan años en el tema. El CIO de Altana Wealth calificó estas oportunidades como «las más atractivas en términos de deuda soberana asimétrica en el mundo». Si los bonos se recuperan de 5 centavos a 30-40 centavos por dólar (respaldados por ingresos petroleros), las ganancias pueden ser varias veces mayores.

Herramientas para minoristas: para inversores particulares, comprar bonos en default es muy difícil, pero seguir ETFs como VanEck Emerging Markets High Yield Bond ETF (HYEM), que invierten en bonos de alto rendimiento de mercados emergentes, es una vía indirecta para captar esta tendencia. Aunque HYEM puede tener exposición limitada a Venezuela (por sanciones), su reequilibrio y reingreso en el índice generarán compras pasivas.

  1. Criptomonedas: de «evasión de sanciones» a «vehículo de dolarización»

Venezuela es un «santuario» para el uso de criptomonedas, pero la motivación detrás está cambiando radicalmente.

USDT (Tether): en el pasado, PDVSA usaba USDT para evadir el sistema SWIFT en la venta de petróleo (el llamado «cadena de pagos sombra»). Con EE. UU. cortando esa red ilegal y restableciendo pagos en dólares oficiales, la demanda de USDT como «herramienta de lavado de dinero» caerá drásticamente. Además, las congelaciones de wallets por parte de Tether en cumplimiento de sanciones también reducen su atractivo en el mercado gris.

USDC y RSR en alza:

Circle (USDC): en colaboración con el gobierno de EE. UU., Circle distribuyó fondos de ayuda a personal sanitario en Venezuela a través de Airtm, evadiendo el control de Maduro. En la fase de reconstrucción, USDC, como «dólar digital» regulado y conforme, probablemente será la herramienta oficial de distribución de ayuda, e incluso una moneda paralela de facto.

Reserve Rights (RSR): con unos 500,000 usuarios activos en Venezuela, su app permite convertir bolívares en stablecoins en dólares para combatir la inflación. A diferencia del fallido Petro, RSR es una opción de base popular. Con la apertura económica, su valor como pasarela de pagos será aún mayor, especialmente cuando los bancos tradicionales aún estén en reconstrucción.

Bitcoin (BTC): a corto plazo, los conflictos geopolíticos aumentan la percepción de refugio en Bitcoin. Pero para la minería local venezolana, la reconstrucción y regulación de la red eléctrica puede significar el fin de la era del robo barato de electricidad. Los costos de cumplimiento aumentarán, pero a largo plazo favorecerá la escala y la sostenibilidad ecológica del sector.

VI. Conclusión y panorama de riesgos

  1. Resumen

La toma militar de EE. UU. en Venezuela es, en esencia, una liquidación y reestructuración forzada de un activo clave subvalorado y mal gestionado por el capital global. No solo es una victoria geopolítica, sino también una fiesta del capital. Desde los aviones en los portaaviones hasta los pozos en Orinoco, desde las mesas de negociación en Wall Street hasta los pagos en las calles de Caracas, se ha formado una cadena de intereses clara: la industria de defensa abre camino, las energéticas toman el relevo, la infraestructura y el medio ambiente limpian los restos, y el capital financiero aprovecha la oportunidad.

  1. Lista clave de activos de inversión

Advertencias de riesgo

Laberinto de seguridad: si las fuerzas residualistas inician una guerra de guerrillas prolongada, destruyen oleoductos y redes eléctricas, los costos de empresas como KBR se dispararán y la recuperación de la petróleo será menor a lo esperado.

Juegos de poder entre grandes: Rusia y China, como principales acreedores de Venezuela, podrían generar nuevos conflictos diplomáticos y legales en la gestión de activos, afectando el proceso de reestructuración.

Reacción del precio del petróleo: si la capacidad de Venezuela se libera demasiado rápido, sumado a una desaceleración global, los precios del crudo podrían colapsar, perjudicando a la industria de esquisto en EE. UU. y forzando cambios en políticas.

Aviso legal: Este informe es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión de ningún tipo.

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