Han pasado más de cuatro años desde que John McAfee, el excéntrico pionero del antivirus y defensor de las criptomonedas, murió en una celda de una prisión en Barcelona. Sin embargo, su viuda, Janice McAfee, sigue atrapada entre el dolor y la incertidumbre, incapaz de seguir adelante porque las preguntas cruciales sobre su muerte permanecen sin respuesta.