Recientemente, un protocolo de stablecoin líder completó una importante actualización de su token, y la propuesta LIP-021 entró en vigor oficialmente, reescribiendo directamente el modelo económico del token. La acción central se resume en tres palabras: gran deflación.
En concreto, el protocolo decidió destruir permanentemente 200 millones de tokens (valorados actualmente en más de 56 millones de dólares), reduciendo la oferta máxima de 1.000 millones a 800 millones. Esto no es una promesa vacía, sino una destrucción real y tangible. La presión sobre la circulación se liberó de inmediato, y a medida que el TVL y los ingresos del protocolo continúan creciendo, la relación oferta-demanda se volverá cada vez más tensa, haciendo que el valor del token suba naturalmente bajo esta lógica.
Lo más importante es el ajuste en la distribución de ingresos. El mecanismo fijo de recompra y congelación fue reemplazado por un esquema de distribución flexible: una parte recompensa directamente a los poseedores de veLISTA, otra invierte en la construcción del ecosistema, y el 60% restante de los ingresos mantiene su distribución sin cambios. Como resultado, la proporción de dividendos para los poseedores de veLISTA se incrementa significativamente, alcanzando actualmente una tasa anualizada del 8%-12%. Sumando los beneficios del arbitraje con stablecoins, la tasa anualizada total fácilmente supera el 25%.
En cuanto al bloqueo de tokens, también se ha hecho de manera sólida. Los tokens del equipo y de los inversores están bloqueados de 1 a 5 años, sin riesgo de ventas a corto plazo; además, la incentivación de la comunidad está planificada para distribuirse durante 20 años, con el fin de evitar la inflación del token y garantizar la vitalidad a largo plazo del ecosistema.
Mantener veLISTA también otorga derechos adicionales, como participar en las votaciones de gobernanza, decidir las tasas de préstamo, añadir nuevos tipos de colaterales y distribuir las tarifas del protocolo. En definitiva, se trata del poder real de controlar la dirección del desarrollo del ecosistema. Con esta estrategia integral, desde la deflación, los ingresos, la gestión de riesgos hasta la gobernanza, la cadena lógica está muy bien articulada.
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Recientemente, un protocolo de stablecoin líder completó una importante actualización de su token, y la propuesta LIP-021 entró en vigor oficialmente, reescribiendo directamente el modelo económico del token. La acción central se resume en tres palabras: gran deflación.
En concreto, el protocolo decidió destruir permanentemente 200 millones de tokens (valorados actualmente en más de 56 millones de dólares), reduciendo la oferta máxima de 1.000 millones a 800 millones. Esto no es una promesa vacía, sino una destrucción real y tangible. La presión sobre la circulación se liberó de inmediato, y a medida que el TVL y los ingresos del protocolo continúan creciendo, la relación oferta-demanda se volverá cada vez más tensa, haciendo que el valor del token suba naturalmente bajo esta lógica.
Lo más importante es el ajuste en la distribución de ingresos. El mecanismo fijo de recompra y congelación fue reemplazado por un esquema de distribución flexible: una parte recompensa directamente a los poseedores de veLISTA, otra invierte en la construcción del ecosistema, y el 60% restante de los ingresos mantiene su distribución sin cambios. Como resultado, la proporción de dividendos para los poseedores de veLISTA se incrementa significativamente, alcanzando actualmente una tasa anualizada del 8%-12%. Sumando los beneficios del arbitraje con stablecoins, la tasa anualizada total fácilmente supera el 25%.
En cuanto al bloqueo de tokens, también se ha hecho de manera sólida. Los tokens del equipo y de los inversores están bloqueados de 1 a 5 años, sin riesgo de ventas a corto plazo; además, la incentivación de la comunidad está planificada para distribuirse durante 20 años, con el fin de evitar la inflación del token y garantizar la vitalidad a largo plazo del ecosistema.
Mantener veLISTA también otorga derechos adicionales, como participar en las votaciones de gobernanza, decidir las tasas de préstamo, añadir nuevos tipos de colaterales y distribuir las tarifas del protocolo. En definitiva, se trata del poder real de controlar la dirección del desarrollo del ecosistema. Con esta estrategia integral, desde la deflación, los ingresos, la gestión de riesgos hasta la gobernanza, la cadena lógica está muy bien articulada.