El 12 de agosto, justo el mismo día en que Circle publicó su primer informe financiero tras su salida a bolsa, lanzó una bomba: @arc, una cadena de bloques L1 diseñada específicamente para la finanza de stablecoins.
Si solo miras los titulares, podrías pensar que se trata de otra historia común de una blockchain pública.
Pero al ponerla en el contexto de los siete años de trayectoria de Circle, se revela que:
No es solo una blockchain pública, sino una declaración de territorio sobre la “banca central digital”.
En el sentido tradicional, los bancos centrales tienen tres funciones principales: emitir moneda, gestionar sistemas de pago y liquidación, y definir políticas monetarias.
Circle está avanzando paso a paso en la recreación digital de estas funciones: primero asegurando el “derecho de acuñación” con USDC, luego construyendo un sistema de liquidación con Arc, y quizás en el futuro, formulando políticas monetarias digitales.
Esto no solo afecta a una empresa, sino que implica una redistribución del poder monetario en la era digital.
La evolución del banco central de Circle
En septiembre de 2018, cuando Circle y Coinbase lanzaron USDC, el mercado de stablecoins aún estaba dominado por Tether.
Circle eligió un camino que en ese momento parecía “torpe”: máxima conformidad regulatoria.
Primero, enfrentándose a los controles regulatorios más estrictos, logrando ser una de las primeras en obtener la licencia de BitLicense en Nueva York. Esa licencia, conocida como “la más difícil de obtener en el mundo de las criptomonedas”, requería un proceso tan complejo que muchas empresas desistieron.
Segundo, no optó por luchar en solitario, sino que se unió a Coinbase para formar la alianza Centre — lo que permitía compartir riesgos regulatorios y acceder a la enorme base de usuarios de Coinbase, poniendo a USDC en una posición privilegiada desde su nacimiento.
Tercero, llevó la transparencia de las reservas al extremo: cada mes publica informes de auditoría de reservas realizados por firmas contables, asegurando que están compuestas al 100% por efectivo y bonos del Tesoro de EE. UU. a corto plazo, sin incluir pagarés comerciales ni activos de alto riesgo. Este enfoque “excelente” no fue popular en sus inicios: en los años de crecimiento acelerado entre 2018 y 2020, USDC fue criticado por ser “demasiado centralizado” y su crecimiento fue lento.
El punto de inflexión llegó en 2020.
El auge de DeFi en verano disparó la demanda de stablecoins, y más importante aún, fondos de cobertura, market makers y empresas de pagos comenzaron a participar, permitiendo que las ventajas regulatorias de USDC se hicieran evidentes.
De una circulación de 1,000 millones de dólares, a 4,2 mil millones, y ahora a 6,5 mil millones, la curva de crecimiento de USDC ha sido casi vertical.
En marzo de 2023, el colapso del Silicon Valley Bank, donde Circle tenía 3,3 mil millones en reservas, provocó que USDC se despegara del dólar, llegando a cotizar a 0.87 dólares, generando pánico.
El resultado de esta “prueba de estrés” fue que el gobierno de EE. UU., por prevención de riesgos sistémicos, garantizó totalmente los depósitos en Silicon Valley Bank.
Aunque no fue un rescate exclusivo para Circle, este evento hizo que la compañía se diera cuenta de que no basta con ser solo emisora; hay que controlar más infraestructura para tener un verdadero control sobre su destino.
Lo que realmente despertó esa sensación de control fue la disolución de la alianza Centre. Esto expuso la “dilema laboral” de Circle.
En agosto de 2023, Circle y Coinbase anunciaron la disolución de Centre, y Circle tomó el control total de USDC. A simple vista, parecía que Circle se independizaba; pero a un costo alto: Coinbase obtuvo el 50% de los ingresos por reservas de USDC.
¿Qué significa esto? En 2024, Coinbase obtuvo 910 millones de dólares en ingresos por USDC, un aumento del 33% respecto al año anterior. Mientras tanto, Circle pagó más de 1,000 millones en costos de distribución, en su mayoría hacia Coinbase.
En otras palabras, la USDC que Circle ha construido con esfuerzo, la mitad de sus beneficios se los entrega a Coinbase. Es como si un banco central imprimiera dinero y tuviera que pagar la mitad del “impuesto de acuñación” a los bancos comerciales.
Además, el ascenso de Tron mostró una nueva vía de rentabilidad para Circle.
En 2024, Tron procesó transacciones por 5.46 billones de dólares en USDT, con más de 2 millones de transferencias diarias, generando altas comisiones solo por ofrecer infraestructura de transferencia, una estrategia más upstream y estable que la emisión de stablecoins.
Especialmente ante las expectativas de recortes en las tasas de interés de la Reserva Federal, los ingresos por intereses de stablecoins tradicionales se reducirán, mientras que las comisiones por infraestructura pueden mantenerse relativamente estables.
Esto advierte a Circle: quien controla la infraestructura, puede seguir recaudando impuestos.
Por ello, Circle inició su transformación hacia la construcción de infraestructura, con múltiples iniciativas:
Circle Mint permite a clientes empresariales acuñar y redimir USDC directamente;
CCTP (Protocolo de Transferencia Cross-Chain) facilita la transferencia nativa de USDC entre diferentes blockchains;
Circle APIs ofrece un conjunto completo de soluciones de integración de stablecoins para empresas.
Para 2024, los ingresos de Circle alcanzaron 1,68 mil millones de dólares, y la estructura de ingresos empezó a cambiar: además de los intereses de reservas tradicionales, cada vez más provienen de tarifas por llamadas API, servicios cross-chain y servicios empresariales.
Este cambio se refleja en el último informe financiero de Circle:
Los datos muestran que en el segundo trimestre, los ingresos por suscripciones y servicios alcanzaron 24 millones de dólares, solo un 3.6% del total (el mayor ingreso sigue siendo los intereses de las reservas de USDC), pero con un crecimiento interanual del 252%.
De un negocio basado solo en intereses por emisión, a uno diversificado en “rentas”, con mayor control sobre su modelo de negocio.
La llegada de Arc es el momento culminante de esta transformación.
USDC, como gas nativo, no requiere poseer ETH u otros tokens volátiles; un sistema de solicitudes de cotización a nivel institucional soporta liquidaciones en cadena 24/7; las confirmaciones de transacción en menos de un segundo, con opciones de privacidad y saldo para empresas, satisfacen requisitos regulatorios.
Estas funciones parecen más una declaración de soberanía monetaria mediante tecnología. Arc está abierto a todos los desarrolladores, pero las reglas las define Circle.
Con esto, de Centre a Arc, Circle ha dado un salto de nivel:
De emitir billetes en bancos privados, a monopolizar la emisión de moneda, y ahora a controlar todo el sistema financiero — solo que a una velocidad mayor.
Y esta “sueño de banco central digital” no es exclusivo de ellos.
Mismo sueño, caminos diferentes
Para 2025, en la guerra de stablecoins, los grandes actores comparten un “sueño de banco central”, aunque con caminos distintos.
Circle eligió el camino más difícil pero potencialmente más valioso: USDC → Arc en blockchain → ecosistema financiero completo.
No quiere ser solo un emisor de stablecoins, sino controlar toda la cadena de valor — desde emisión monetaria, sistemas de liquidación, hasta aplicaciones financieras.
El diseño de Arc refleja esa mentalidad “central bancaria” en todos sus aspectos:
Primero, como herramienta de política monetaria, USDC como gas nativo permite a Circle tener una capacidad de ajuste similar a una “tasa de referencia”; segundo, como monopolio en liquidación, su motor RFQ de divisas institucional integrado obliga a las transacciones de cambio en cadena a pasar por su mecanismo; y tercero, como autoridad en reglas, Circle mantiene control sobre las actualizaciones del protocolo, decidiendo qué funciones se habilitan y qué comportamientos se permiten.
El mayor reto aquí es la migración del ecosistema: ¿cómo convencer a usuarios y desarrolladores de abandonar Ethereum?
La respuesta de Circle es no migrar, sino complementar. Arc no busca reemplazar USDC en Ethereum, sino ofrecer soluciones para casos de uso que esa red no puede cubrir, como pagos empresariales con privacidad, liquidaciones inmediatas en divisas, o aplicaciones en cadena con costos predecibles.
Es una apuesta arriesgada. Si funciona, Circle podría convertirse en la “Reserva Federal” de las finanzas digitales; si fracasa, miles de millones invertidos podrían ir a la basura.
PayPal ha optado por una estrategia pragmática y flexible.
En 2023, PYUSD debutó en Ethereum, en 2024 se expandió a Solana, en 2025 a Stellar, y recientemente también en Arbitrum.
PayPal no construye su propia blockchain, sino que hace que PYUSD esté disponible en múltiples ecosistemas, usando cada uno como canal de distribución.
En las primeras etapas, distribuir a través de canales existentes fue más importante que construir infraestructura propia. Si ya tienes algo listo, ¿para qué hacerlo tú mismo?
Primero, captar la mente y el uso de los usuarios; luego, en el futuro, abordar la infraestructura, especialmente considerando que PayPal tiene 20 millones de comerciantes.
Tether, por su parte, funciona casi como un “banco central sombra” en el mundo cripto.
Prácticamente no interviene en el uso de USDT; se emite como efectivo, y su circulación es asunto del mercado. En regiones y casos con regulación difusa y KYC difícil, USDT se ha convertido en la única opción.
El fundador de Circle, Paolo Ardoino, afirmó en una entrevista que USDT principalmente sirve a mercados emergentes (como América Latina, África, Sudeste Asiático), ayudando a los usuarios locales a sortear infraestructuras financieras ineficientes, funcionando más como una stablecoin internacional.
Con una cantidad de pares en exchanges 3-5 veces mayor que USDC, Tether ha creado un potente efecto de red de liquidez.
Lo más interesante es la actitud de Tether hacia nuevas cadenas. No construye activamente, pero apoya a otros en su desarrollo. Por ejemplo, apoya cadenas especializadas en stablecoins como Plasma y Stable. Es como apostar, manteniendo una presencia en diferentes ecosistemas con costos mínimos, a la espera de quién puede despegar.
En 2024, Tether obtuvo beneficios superiores a 10 mil millones de dólares, superando a muchos bancos tradicionales; no invierte esas ganancias en su propia cadena, sino que sigue comprando bonos del Tesoro y Bitcoin.
Tether apuesta a que, si mantiene reservas suficientes y no hay riesgos sistémicos, su inercia podrá mantener a USDT como la principal moneda en circulación de stablecoins.
Estas tres estrategias representan diferentes visiones sobre el futuro de las stablecoins.
PayPal confía en que los usuarios son lo más importante. Con 20 millones de comerciantes, la tecnología es secundaria. Es la mentalidad de internet.
Tether cree que la liquidez es lo esencial. Mientras USDT siga siendo la base de las transacciones, todo lo demás importa poco. Es la lógica de los exchanges.
Y Circle apuesta por que la infraestructura es la clave. Controlando la vía, controlan el futuro. Es la mentalidad de un banco central.
La razón de esta elección puede estar en la declaración del CEO de Circle, Jeremy Allaire, en un testimonio ante el Congreso: “El dólar está en una encrucijada, y la competencia monetaria ahora es competencia tecnológica.”
Circle no solo ve el mercado de stablecoins, sino que busca la autoridad en la definición del estándar del dólar digital. Si Arc tiene éxito, podría convertirse en el “Sistema de Reserva Federal” del dólar digital. Esa visión vale la pena el riesgo.
2026, la ventana clave
El tiempo se acorta. La regulación avanza, la competencia se intensifica, y cuando Circle anunció que Arc estaría en línea en 2026, la primera reacción en la comunidad cripto fue:
Demasiado lento.
En una industria que valora la “iteración rápida”, tardar casi un año en pasar de testnet a mainnet parece una oportunidad perdida.
Pero si entiendes la situación de Circle, verás que ese momento no está mal.
El 17 de junio, el Senado de EE. UU. aprobó la ley GENIUS. Es el primer marco regulatorio federal para stablecoins en EE. UU.
Para Circle, esto es una “reivindicación” largamente esperada. Como el emisor de stablecoins más conforme, Circle ya cumple casi todos los requisitos de la ley GENIUS.
Para 2026, ese será el momento en que esas regulaciones entren en vigor y el mercado tenga tiempo de adaptarse. Circle no quiere ser el primero en arriesgarse, pero tampoco quiere llegar demasiado tarde.
Sus clientes empresariales valoran la certeza, y Arc ofrece precisamente eso: un marco regulatorio claro, rendimiento técnico definido y un modelo de negocio estable.
Si Arc logra su lanzamiento con éxito, atrayendo suficiente usuario y liquidez, Circle consolidará su liderazgo en infraestructura de stablecoins. Podría abrirse una nueva era: la “banca central privada” operada por empresas.
Pero si su desempeño es mediocre o es superada por la competencia, Circle quizás tenga que replantearse su posición. Tal vez, al final, solo quede como un emisor, sin poder dominar la infraestructura.
Pero, en cualquier caso, el esfuerzo de Circle impulsa a toda la industria a reflexionar sobre una cuestión fundamental: ¿quién debe tener el control del dinero en la era digital?
La respuesta a esa pregunta podría conocerse a principios de 2026.
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¿Quién será la "banca central digital"? Circle presenta su solicitud con Arc
Autor: David, Deep潮 TechFlow
Traducido por: @mangojay09, 屿见 Web3
El 12 de agosto, justo el mismo día en que Circle publicó su primer informe financiero tras su salida a bolsa, lanzó una bomba: @arc, una cadena de bloques L1 diseñada específicamente para la finanza de stablecoins.
Si solo miras los titulares, podrías pensar que se trata de otra historia común de una blockchain pública.
Pero al ponerla en el contexto de los siete años de trayectoria de Circle, se revela que:
No es solo una blockchain pública, sino una declaración de territorio sobre la “banca central digital”.
En el sentido tradicional, los bancos centrales tienen tres funciones principales: emitir moneda, gestionar sistemas de pago y liquidación, y definir políticas monetarias.
Circle está avanzando paso a paso en la recreación digital de estas funciones: primero asegurando el “derecho de acuñación” con USDC, luego construyendo un sistema de liquidación con Arc, y quizás en el futuro, formulando políticas monetarias digitales.
Esto no solo afecta a una empresa, sino que implica una redistribución del poder monetario en la era digital.
La evolución del banco central de Circle
En septiembre de 2018, cuando Circle y Coinbase lanzaron USDC, el mercado de stablecoins aún estaba dominado por Tether.
Circle eligió un camino que en ese momento parecía “torpe”: máxima conformidad regulatoria.
Primero, enfrentándose a los controles regulatorios más estrictos, logrando ser una de las primeras en obtener la licencia de BitLicense en Nueva York. Esa licencia, conocida como “la más difícil de obtener en el mundo de las criptomonedas”, requería un proceso tan complejo que muchas empresas desistieron.
Segundo, no optó por luchar en solitario, sino que se unió a Coinbase para formar la alianza Centre — lo que permitía compartir riesgos regulatorios y acceder a la enorme base de usuarios de Coinbase, poniendo a USDC en una posición privilegiada desde su nacimiento.
Tercero, llevó la transparencia de las reservas al extremo: cada mes publica informes de auditoría de reservas realizados por firmas contables, asegurando que están compuestas al 100% por efectivo y bonos del Tesoro de EE. UU. a corto plazo, sin incluir pagarés comerciales ni activos de alto riesgo. Este enfoque “excelente” no fue popular en sus inicios: en los años de crecimiento acelerado entre 2018 y 2020, USDC fue criticado por ser “demasiado centralizado” y su crecimiento fue lento.
El punto de inflexión llegó en 2020.
El auge de DeFi en verano disparó la demanda de stablecoins, y más importante aún, fondos de cobertura, market makers y empresas de pagos comenzaron a participar, permitiendo que las ventajas regulatorias de USDC se hicieran evidentes.
De una circulación de 1,000 millones de dólares, a 4,2 mil millones, y ahora a 6,5 mil millones, la curva de crecimiento de USDC ha sido casi vertical.
En marzo de 2023, el colapso del Silicon Valley Bank, donde Circle tenía 3,3 mil millones en reservas, provocó que USDC se despegara del dólar, llegando a cotizar a 0.87 dólares, generando pánico.
El resultado de esta “prueba de estrés” fue que el gobierno de EE. UU., por prevención de riesgos sistémicos, garantizó totalmente los depósitos en Silicon Valley Bank.
Aunque no fue un rescate exclusivo para Circle, este evento hizo que la compañía se diera cuenta de que no basta con ser solo emisora; hay que controlar más infraestructura para tener un verdadero control sobre su destino.
Lo que realmente despertó esa sensación de control fue la disolución de la alianza Centre. Esto expuso la “dilema laboral” de Circle.
En agosto de 2023, Circle y Coinbase anunciaron la disolución de Centre, y Circle tomó el control total de USDC. A simple vista, parecía que Circle se independizaba; pero a un costo alto: Coinbase obtuvo el 50% de los ingresos por reservas de USDC.
¿Qué significa esto? En 2024, Coinbase obtuvo 910 millones de dólares en ingresos por USDC, un aumento del 33% respecto al año anterior. Mientras tanto, Circle pagó más de 1,000 millones en costos de distribución, en su mayoría hacia Coinbase.
En otras palabras, la USDC que Circle ha construido con esfuerzo, la mitad de sus beneficios se los entrega a Coinbase. Es como si un banco central imprimiera dinero y tuviera que pagar la mitad del “impuesto de acuñación” a los bancos comerciales.
Además, el ascenso de Tron mostró una nueva vía de rentabilidad para Circle.
En 2024, Tron procesó transacciones por 5.46 billones de dólares en USDT, con más de 2 millones de transferencias diarias, generando altas comisiones solo por ofrecer infraestructura de transferencia, una estrategia más upstream y estable que la emisión de stablecoins.
Especialmente ante las expectativas de recortes en las tasas de interés de la Reserva Federal, los ingresos por intereses de stablecoins tradicionales se reducirán, mientras que las comisiones por infraestructura pueden mantenerse relativamente estables.
Esto advierte a Circle: quien controla la infraestructura, puede seguir recaudando impuestos.
Por ello, Circle inició su transformación hacia la construcción de infraestructura, con múltiples iniciativas:
Para 2024, los ingresos de Circle alcanzaron 1,68 mil millones de dólares, y la estructura de ingresos empezó a cambiar: además de los intereses de reservas tradicionales, cada vez más provienen de tarifas por llamadas API, servicios cross-chain y servicios empresariales.
Este cambio se refleja en el último informe financiero de Circle:
Los datos muestran que en el segundo trimestre, los ingresos por suscripciones y servicios alcanzaron 24 millones de dólares, solo un 3.6% del total (el mayor ingreso sigue siendo los intereses de las reservas de USDC), pero con un crecimiento interanual del 252%.
De un negocio basado solo en intereses por emisión, a uno diversificado en “rentas”, con mayor control sobre su modelo de negocio.
La llegada de Arc es el momento culminante de esta transformación.
USDC, como gas nativo, no requiere poseer ETH u otros tokens volátiles; un sistema de solicitudes de cotización a nivel institucional soporta liquidaciones en cadena 24/7; las confirmaciones de transacción en menos de un segundo, con opciones de privacidad y saldo para empresas, satisfacen requisitos regulatorios.
Estas funciones parecen más una declaración de soberanía monetaria mediante tecnología. Arc está abierto a todos los desarrolladores, pero las reglas las define Circle.
Con esto, de Centre a Arc, Circle ha dado un salto de nivel:
De emitir billetes en bancos privados, a monopolizar la emisión de moneda, y ahora a controlar todo el sistema financiero — solo que a una velocidad mayor.
Y esta “sueño de banco central digital” no es exclusivo de ellos.
Mismo sueño, caminos diferentes
Para 2025, en la guerra de stablecoins, los grandes actores comparten un “sueño de banco central”, aunque con caminos distintos.
Circle eligió el camino más difícil pero potencialmente más valioso: USDC → Arc en blockchain → ecosistema financiero completo.
No quiere ser solo un emisor de stablecoins, sino controlar toda la cadena de valor — desde emisión monetaria, sistemas de liquidación, hasta aplicaciones financieras.
El diseño de Arc refleja esa mentalidad “central bancaria” en todos sus aspectos:
Primero, como herramienta de política monetaria, USDC como gas nativo permite a Circle tener una capacidad de ajuste similar a una “tasa de referencia”; segundo, como monopolio en liquidación, su motor RFQ de divisas institucional integrado obliga a las transacciones de cambio en cadena a pasar por su mecanismo; y tercero, como autoridad en reglas, Circle mantiene control sobre las actualizaciones del protocolo, decidiendo qué funciones se habilitan y qué comportamientos se permiten.
El mayor reto aquí es la migración del ecosistema: ¿cómo convencer a usuarios y desarrolladores de abandonar Ethereum?
La respuesta de Circle es no migrar, sino complementar. Arc no busca reemplazar USDC en Ethereum, sino ofrecer soluciones para casos de uso que esa red no puede cubrir, como pagos empresariales con privacidad, liquidaciones inmediatas en divisas, o aplicaciones en cadena con costos predecibles.
Es una apuesta arriesgada. Si funciona, Circle podría convertirse en la “Reserva Federal” de las finanzas digitales; si fracasa, miles de millones invertidos podrían ir a la basura.
PayPal ha optado por una estrategia pragmática y flexible.
En 2023, PYUSD debutó en Ethereum, en 2024 se expandió a Solana, en 2025 a Stellar, y recientemente también en Arbitrum.
PayPal no construye su propia blockchain, sino que hace que PYUSD esté disponible en múltiples ecosistemas, usando cada uno como canal de distribución.
En las primeras etapas, distribuir a través de canales existentes fue más importante que construir infraestructura propia. Si ya tienes algo listo, ¿para qué hacerlo tú mismo?
Primero, captar la mente y el uso de los usuarios; luego, en el futuro, abordar la infraestructura, especialmente considerando que PayPal tiene 20 millones de comerciantes.
Tether, por su parte, funciona casi como un “banco central sombra” en el mundo cripto.
Prácticamente no interviene en el uso de USDT; se emite como efectivo, y su circulación es asunto del mercado. En regiones y casos con regulación difusa y KYC difícil, USDT se ha convertido en la única opción.
El fundador de Circle, Paolo Ardoino, afirmó en una entrevista que USDT principalmente sirve a mercados emergentes (como América Latina, África, Sudeste Asiático), ayudando a los usuarios locales a sortear infraestructuras financieras ineficientes, funcionando más como una stablecoin internacional.
Con una cantidad de pares en exchanges 3-5 veces mayor que USDC, Tether ha creado un potente efecto de red de liquidez.
Lo más interesante es la actitud de Tether hacia nuevas cadenas. No construye activamente, pero apoya a otros en su desarrollo. Por ejemplo, apoya cadenas especializadas en stablecoins como Plasma y Stable. Es como apostar, manteniendo una presencia en diferentes ecosistemas con costos mínimos, a la espera de quién puede despegar.
En 2024, Tether obtuvo beneficios superiores a 10 mil millones de dólares, superando a muchos bancos tradicionales; no invierte esas ganancias en su propia cadena, sino que sigue comprando bonos del Tesoro y Bitcoin.
Tether apuesta a que, si mantiene reservas suficientes y no hay riesgos sistémicos, su inercia podrá mantener a USDT como la principal moneda en circulación de stablecoins.
Estas tres estrategias representan diferentes visiones sobre el futuro de las stablecoins.
PayPal confía en que los usuarios son lo más importante. Con 20 millones de comerciantes, la tecnología es secundaria. Es la mentalidad de internet.
Tether cree que la liquidez es lo esencial. Mientras USDT siga siendo la base de las transacciones, todo lo demás importa poco. Es la lógica de los exchanges.
Y Circle apuesta por que la infraestructura es la clave. Controlando la vía, controlan el futuro. Es la mentalidad de un banco central.
La razón de esta elección puede estar en la declaración del CEO de Circle, Jeremy Allaire, en un testimonio ante el Congreso: “El dólar está en una encrucijada, y la competencia monetaria ahora es competencia tecnológica.”
Circle no solo ve el mercado de stablecoins, sino que busca la autoridad en la definición del estándar del dólar digital. Si Arc tiene éxito, podría convertirse en el “Sistema de Reserva Federal” del dólar digital. Esa visión vale la pena el riesgo.
2026, la ventana clave
El tiempo se acorta. La regulación avanza, la competencia se intensifica, y cuando Circle anunció que Arc estaría en línea en 2026, la primera reacción en la comunidad cripto fue:
Demasiado lento.
En una industria que valora la “iteración rápida”, tardar casi un año en pasar de testnet a mainnet parece una oportunidad perdida.
Pero si entiendes la situación de Circle, verás que ese momento no está mal.
El 17 de junio, el Senado de EE. UU. aprobó la ley GENIUS. Es el primer marco regulatorio federal para stablecoins en EE. UU.
Para Circle, esto es una “reivindicación” largamente esperada. Como el emisor de stablecoins más conforme, Circle ya cumple casi todos los requisitos de la ley GENIUS.
Para 2026, ese será el momento en que esas regulaciones entren en vigor y el mercado tenga tiempo de adaptarse. Circle no quiere ser el primero en arriesgarse, pero tampoco quiere llegar demasiado tarde.
Sus clientes empresariales valoran la certeza, y Arc ofrece precisamente eso: un marco regulatorio claro, rendimiento técnico definido y un modelo de negocio estable.
Si Arc logra su lanzamiento con éxito, atrayendo suficiente usuario y liquidez, Circle consolidará su liderazgo en infraestructura de stablecoins. Podría abrirse una nueva era: la “banca central privada” operada por empresas.
Pero si su desempeño es mediocre o es superada por la competencia, Circle quizás tenga que replantearse su posición. Tal vez, al final, solo quede como un emisor, sin poder dominar la infraestructura.
Pero, en cualquier caso, el esfuerzo de Circle impulsa a toda la industria a reflexionar sobre una cuestión fundamental: ¿quién debe tener el control del dinero en la era digital?
La respuesta a esa pregunta podría conocerse a principios de 2026.