Desde finales del año pasado, la industria de las criptomonedas ha experimentado dos oleadas de impacto regulatorio. Una fue un frío invisible pero perceptible, y la otra, nuevas oportunidades concretas que han llegado para quedarse. Aunque estos dos signos parecen opuestos, en realidad se complementan mutuamente: juntos delinean un futuro completamente diferente para las finanzas digitales.
Momentos de regulación con coexistencia de calor y frío
A finales de noviembre del año pasado, una señal emitida en una reunión clave sacudió a toda la industria: las autoridades regulatorias definieron claramente las stablecoins —las clasificaron como criptomonedas y no permitieron que sirvieran como medio de pago. Al mismo tiempo, en diciembre, se presentó oficialmente el yuan digital 2.0, con funciones avanzadas como intereses, contratos inteligentes y habilitación de liquidez.
Puede parecer contradictorio, pero en realidad la lógica es clara. La restricción estricta de las stablecoins busca liberar un control absoluto del mercado para el sistema de yuan digital promovido por el Estado. No se trata solo de un ajuste de política, sino de una transición ordenada: un “cambio de jaula por ave” — eliminando a los participantes privados y dejando un nuevo marco liderado por el Estado.
La reacción del mercado ante estos cambios fue casi nula. A diferencia de la caída de Bitcoin tras la publicación del “Aviso 9.24” en 2021, esta vez, tras la publicación de la nueva regulación, ni siquiera se generaron ondas en los precios. La razón es simple: el mercado ya ha visto a través de esto. La definición de stablecoins como monedas virtuales ilegales no aporta nada nuevo desde el punto de vista legal. Las autoridades simplemente reiteran una conclusión ya establecida.
Lo que sí ha cambiado es la temperatura del sistema judicial. Desde la negación absoluta en 2021, pasando por los intentos de los jueces en 2023 de entender Web3, hasta el regreso del rigor en finales del año pasado. La autoridad judicial ha sido llamada a alinearse con la regulación administrativa: las disputas civiles relacionadas con criptomonedas se consideran inválidas, y los riesgos se asumen por cuenta propia.
Por qué las stablecoins tocan la fibra más sensible
A simple vista, la regulación se centra en la calificación de las stablecoins como “actividades financieras ilegales”, pero la respuesta profunda está en el control de divisas.
Las stablecoins como USDT y USDC, que en su origen eran simples herramientas de comercio en Web3, se han transformado en “autopistas paralelas” para la salida de fondos. La cuota anual de 50,000 dólares en divisas es prácticamente ineficaz frente a las stablecoins. Ya sea para gastos de estudios en el extranjero o inversiones transfronterizas, la capacidad de liquidación instantánea que ofrecen las stablecoins siempre deja brechas en las restricciones cambiarias.
Esta es la verdadera razón por la que las autoridades insisten en fortalecer la regulación de las stablecoins. Bajo la premisa de “bloquear” y “defender”, cualquier operación de compra y venta de USDT está en rápida transición de una infracción administrativa a un delito penal. La operación masiva, el uso como medio de cambio, o la aceptación de stablecoins en negocios de intercambio, enfrentan una presión creciente en la práctica judicial, reduciendo las posibilidades de defensa técnica.
Yuan digital 2.0: de la imitación a la superación
En la era del yuan digital 1.0, los principales problemas estaban en dos niveles. Para los usuarios, como dinero en efectivo M0, sin intereses, era difícil ganar cuota frente a los pagos de terceros. Para los bancos, solo actuaban como puntos de distribución, con altos costos en anti-lavado y mantenimiento del sistema, sin obtener intereses y sin un motor comercial interno.
La versión 2.0 cambia radicalmente este esquema. El yuan digital ya no es solo “dinero en efectivo digital”, sino que se convierte en “moneda digital de depósito”. Las carteras con nombre pueden generar intereses, soportan contratos inteligentes complejos y tienen atributos de pasivo bancario. Desde el punto de vista técnico, la versión 2.0 es compatible con registros distribuidos, soporta programación y liquidación instantánea, lo que en realidad incorpora y transforma algunas tecnologías de Web3.
Lo fundamental es que esta actualización ocurre dentro de un ciclo cerrado, centralizado, completamente trazable y respaldado por la soberanía. La programación y la ejecución automática ya no implican descentralización, sino que refuerzan el control. Esta “exploración tecnológica en un marco centralizado” es, en esencia, el resultado de una evolución tecnológica y un juego de lógica de gobernanza.
Envía una señal clara a la industria: las monedas programables, la liquidación instantánea y la lógica en cadena son el camino del futuro, pero ese futuro debe realizarse dentro del marco de soberanía.
Líneas rojas legales claramente delimitadas
En el nuevo entorno regulatorio, el riesgo de “deficiencias de cumplimiento” ha sido elevado a “línea penal”. Esta evaluación incluye varios aspectos clave:
Aceleración en la calificación de conductas: las operaciones masivas de intercambio bidireccional entre moneda fiduciaria y stablecoins, su uso como medio de pago y la aceptación de negocios, están en rápida transición a delitos de operación ilegal. Una vez que se confirme la calificación de las stablecoins, cualquier operador relacionado enfrentará posibles condenas por “liquidación ilegal”.
Refuerzo en la penetración regulatoria: cualquier red de transmisión de valor construida por actores no públicos, independientemente de la tecnología utilizada, puede ser fácilmente calificada como ilegal tras la inspección de las autoridades. La “neutralidad tecnológica” ya no es una protección; cuando las operaciones involucran fondos o transferencias transfronterizas, la penetración regulatoria puede llegar a desmantelar la capa de protocolo y apuntar directamente a los operadores.
Inevitabilidad del cierre de políticas: esta fase de regulación más estricta no es solo una medida temporal, sino un proceso de redefinición del sistema financiero existente. La participación de actores no públicos en la innovación de infraestructura financiera se verá aún más limitada.
Tres caminos para los profesionales de Web3
El entorno ciertamente se enfría, pero no está todo perdido. La adopción del yuan digital 2.0 y sus contratos inteligentes demuestra que la tecnología no ha sido descartada, sino que se ha integrado en un marco regulatorio más estricto.
Para los profesionales que entienden tanto de tecnología como de negocios, aún hay espacio para ajustes prácticos:
Primera opción: internacionalización de negocios, priorizando la regulación. Si el objetivo es construir aplicaciones sin permisos y descentralizadas, hay que salir completamente del país en términos físicos y de jurisdicción legal. Aprovechar marcos regulatorios como la “Ley de Stablecoins” en Hong Kong, y operar globalmente respetando las reglas locales, no es solo una solución temporal, sino una elección inevitable.
Segunda opción: desvincular tecnología y finanzas. En el ámbito doméstico, evitar cualquier función que implique carga de fondos, liquidación o aceptación. Dado que el ecosistema del yuan digital se basa en un sistema autorizado y soporta contratos inteligentes, convertirse en proveedor de tecnología para infraestructura financiera oficial es la vía más sólida para una transformación segura.
Tercera opción: explorar nuevas oportunidades dentro del marco oficial. Puentes de monedas digitales de bancos centrales, sistemas de pago transfronterizos, son áreas con espacio para innovación regulada. Buscar puntos de innovación tecnológica en la infraestructura existente puede ser la ventana de oportunidad real en esta reconfiguración regulatoria.
La reorientación regulatoria suele responder a riesgos reales. Aunque las reglas parecen estrictas, entender las reglas en sí mismo permite hacer mejores elecciones. En esta nueva era regulatoria, oponerse ciegamente solo aumentará los riesgos. Lo verdaderamente importante es, tras la estricta limitación de las herramientas privadas como las stablecoins, ayudar a que las tecnologías más valiosas encuentren puntos de apoyo para sobrevivir y expandirse.
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¿Hacia dónde se dirigen las stablecoins?: Regulación oficial y la lógica profunda del yuan digital 2.0
Desde finales del año pasado, la industria de las criptomonedas ha experimentado dos oleadas de impacto regulatorio. Una fue un frío invisible pero perceptible, y la otra, nuevas oportunidades concretas que han llegado para quedarse. Aunque estos dos signos parecen opuestos, en realidad se complementan mutuamente: juntos delinean un futuro completamente diferente para las finanzas digitales.
Momentos de regulación con coexistencia de calor y frío
A finales de noviembre del año pasado, una señal emitida en una reunión clave sacudió a toda la industria: las autoridades regulatorias definieron claramente las stablecoins —las clasificaron como criptomonedas y no permitieron que sirvieran como medio de pago. Al mismo tiempo, en diciembre, se presentó oficialmente el yuan digital 2.0, con funciones avanzadas como intereses, contratos inteligentes y habilitación de liquidez.
Puede parecer contradictorio, pero en realidad la lógica es clara. La restricción estricta de las stablecoins busca liberar un control absoluto del mercado para el sistema de yuan digital promovido por el Estado. No se trata solo de un ajuste de política, sino de una transición ordenada: un “cambio de jaula por ave” — eliminando a los participantes privados y dejando un nuevo marco liderado por el Estado.
La reacción del mercado ante estos cambios fue casi nula. A diferencia de la caída de Bitcoin tras la publicación del “Aviso 9.24” en 2021, esta vez, tras la publicación de la nueva regulación, ni siquiera se generaron ondas en los precios. La razón es simple: el mercado ya ha visto a través de esto. La definición de stablecoins como monedas virtuales ilegales no aporta nada nuevo desde el punto de vista legal. Las autoridades simplemente reiteran una conclusión ya establecida.
Lo que sí ha cambiado es la temperatura del sistema judicial. Desde la negación absoluta en 2021, pasando por los intentos de los jueces en 2023 de entender Web3, hasta el regreso del rigor en finales del año pasado. La autoridad judicial ha sido llamada a alinearse con la regulación administrativa: las disputas civiles relacionadas con criptomonedas se consideran inválidas, y los riesgos se asumen por cuenta propia.
Por qué las stablecoins tocan la fibra más sensible
A simple vista, la regulación se centra en la calificación de las stablecoins como “actividades financieras ilegales”, pero la respuesta profunda está en el control de divisas.
Las stablecoins como USDT y USDC, que en su origen eran simples herramientas de comercio en Web3, se han transformado en “autopistas paralelas” para la salida de fondos. La cuota anual de 50,000 dólares en divisas es prácticamente ineficaz frente a las stablecoins. Ya sea para gastos de estudios en el extranjero o inversiones transfronterizas, la capacidad de liquidación instantánea que ofrecen las stablecoins siempre deja brechas en las restricciones cambiarias.
Esta es la verdadera razón por la que las autoridades insisten en fortalecer la regulación de las stablecoins. Bajo la premisa de “bloquear” y “defender”, cualquier operación de compra y venta de USDT está en rápida transición de una infracción administrativa a un delito penal. La operación masiva, el uso como medio de cambio, o la aceptación de stablecoins en negocios de intercambio, enfrentan una presión creciente en la práctica judicial, reduciendo las posibilidades de defensa técnica.
Yuan digital 2.0: de la imitación a la superación
En la era del yuan digital 1.0, los principales problemas estaban en dos niveles. Para los usuarios, como dinero en efectivo M0, sin intereses, era difícil ganar cuota frente a los pagos de terceros. Para los bancos, solo actuaban como puntos de distribución, con altos costos en anti-lavado y mantenimiento del sistema, sin obtener intereses y sin un motor comercial interno.
La versión 2.0 cambia radicalmente este esquema. El yuan digital ya no es solo “dinero en efectivo digital”, sino que se convierte en “moneda digital de depósito”. Las carteras con nombre pueden generar intereses, soportan contratos inteligentes complejos y tienen atributos de pasivo bancario. Desde el punto de vista técnico, la versión 2.0 es compatible con registros distribuidos, soporta programación y liquidación instantánea, lo que en realidad incorpora y transforma algunas tecnologías de Web3.
Lo fundamental es que esta actualización ocurre dentro de un ciclo cerrado, centralizado, completamente trazable y respaldado por la soberanía. La programación y la ejecución automática ya no implican descentralización, sino que refuerzan el control. Esta “exploración tecnológica en un marco centralizado” es, en esencia, el resultado de una evolución tecnológica y un juego de lógica de gobernanza.
Envía una señal clara a la industria: las monedas programables, la liquidación instantánea y la lógica en cadena son el camino del futuro, pero ese futuro debe realizarse dentro del marco de soberanía.
Líneas rojas legales claramente delimitadas
En el nuevo entorno regulatorio, el riesgo de “deficiencias de cumplimiento” ha sido elevado a “línea penal”. Esta evaluación incluye varios aspectos clave:
Aceleración en la calificación de conductas: las operaciones masivas de intercambio bidireccional entre moneda fiduciaria y stablecoins, su uso como medio de pago y la aceptación de negocios, están en rápida transición a delitos de operación ilegal. Una vez que se confirme la calificación de las stablecoins, cualquier operador relacionado enfrentará posibles condenas por “liquidación ilegal”.
Refuerzo en la penetración regulatoria: cualquier red de transmisión de valor construida por actores no públicos, independientemente de la tecnología utilizada, puede ser fácilmente calificada como ilegal tras la inspección de las autoridades. La “neutralidad tecnológica” ya no es una protección; cuando las operaciones involucran fondos o transferencias transfronterizas, la penetración regulatoria puede llegar a desmantelar la capa de protocolo y apuntar directamente a los operadores.
Inevitabilidad del cierre de políticas: esta fase de regulación más estricta no es solo una medida temporal, sino un proceso de redefinición del sistema financiero existente. La participación de actores no públicos en la innovación de infraestructura financiera se verá aún más limitada.
Tres caminos para los profesionales de Web3
El entorno ciertamente se enfría, pero no está todo perdido. La adopción del yuan digital 2.0 y sus contratos inteligentes demuestra que la tecnología no ha sido descartada, sino que se ha integrado en un marco regulatorio más estricto.
Para los profesionales que entienden tanto de tecnología como de negocios, aún hay espacio para ajustes prácticos:
Primera opción: internacionalización de negocios, priorizando la regulación. Si el objetivo es construir aplicaciones sin permisos y descentralizadas, hay que salir completamente del país en términos físicos y de jurisdicción legal. Aprovechar marcos regulatorios como la “Ley de Stablecoins” en Hong Kong, y operar globalmente respetando las reglas locales, no es solo una solución temporal, sino una elección inevitable.
Segunda opción: desvincular tecnología y finanzas. En el ámbito doméstico, evitar cualquier función que implique carga de fondos, liquidación o aceptación. Dado que el ecosistema del yuan digital se basa en un sistema autorizado y soporta contratos inteligentes, convertirse en proveedor de tecnología para infraestructura financiera oficial es la vía más sólida para una transformación segura.
Tercera opción: explorar nuevas oportunidades dentro del marco oficial. Puentes de monedas digitales de bancos centrales, sistemas de pago transfronterizos, son áreas con espacio para innovación regulada. Buscar puntos de innovación tecnológica en la infraestructura existente puede ser la ventana de oportunidad real en esta reconfiguración regulatoria.
La reorientación regulatoria suele responder a riesgos reales. Aunque las reglas parecen estrictas, entender las reglas en sí mismo permite hacer mejores elecciones. En esta nueva era regulatoria, oponerse ciegamente solo aumentará los riesgos. Lo verdaderamente importante es, tras la estricta limitación de las herramientas privadas como las stablecoins, ayudar a que las tecnologías más valiosas encuentren puntos de apoyo para sobrevivir y expandirse.