En los mercados financieros, existen dos formas fundamentalmente opuestas de generar beneficios. Por un lado, los inversores tradicionales compran activos con la esperanza de vender más caro. Por otro lado, aquellos que dominan el arte de hacer short a una acción pueden aprovechar incluso cuando los precios caen. Esta estrategia, aunque poderosa, sigue siendo mal comprendida por muchos.
¿Por qué hacer short a una acción? Los fundamentos explicados
Imagina que crees sinceramente que una acción está sobrevalorada o que una mala noticia está a punto de hacer colapsar su cotización. En lugar de quedarte pasivo en la banda, puedes adoptar una estrategia agresiva: hacer short a una acción. Esto significa vender un título que aún no posees, pidiéndolo prestado a un corredor o a una plataforma de trading con margen.
Históricamente, esta práctica se remonta al mercado bursátil neerlandés del siglo XVII, pero realmente captó la atención del público en momentos clave como la crisis financiera de 2008 y el famoso squeeze de GameStop en 2021. Este último caso mostró cómo miles de inversores minoristas organizados en redes sociales podían bloquear a los vendedores en corto profesionales haciendo subir artificialmente los precios.
Hacer short a una acción puede servir a dos objetivos distintos:
Especulación: Apostar a la bajada del precio para generar beneficios directos
Cobertura: Proteger su cartera compensando pérdidas potenciales de otras inversiones (especialmente una posición larga en un sector similar)
Esta versatilidad hace que el shorting sea popular entre todos los perfiles: inversores individuales, traders profesionales y grandes gestoras como fondos de inversión especulativos. Sin embargo, la contraparte de una posición corta sigue siendo la posición larga tradicional, donde se compra con la esperanza de vender más caro.
El mecanismo de hacer short en 3 pasos
Para entender concretamente cómo hacer short a una acción, sigue este proceso simplificado:
Paso 1: Constituir la garantía
Depositas un colateral con tu corredor o plataforma de trading con margen. Este colateral asegura el préstamo que vas a realizar.
Paso 2: Empréstar y vender inmediatamente
Pides prestadas un número determinado de acciones (por ejemplo, 100 acciones) y las vendes de inmediato al precio actual del mercado. Inmediatamente obtienes en efectivo esa cantidad, pero ahora debes esas acciones a tu prestamista, pagando intereses.
Paso 3: Esperar la bajada y recomprar
Si el mercado responde a tus expectativas y el precio baja, recompras las mismas acciones a un precio inferior y se las devuelves a tu prestamista. Tu beneficio proviene de la diferencia entre el precio de venta inicial y el precio de recompra (menos comisiones e intereses).
Casos concretos: del Bitcoin a acciones tradicionales
Ejemplo 1: Hacer short a Bitcoin
Pides prestado 1 BTC vendido a 100 000 $. Pagas intereses por este préstamo. Si Bitcoin baja a 95 000 $, recompras 1 BTC por 95 000 $ y se lo devuelves al prestamista. Tu beneficio bruto de 5 000 $ se reduce tras deducir intereses y comisiones.
Pero si Bitcoin sube a 105 000 $, la recompra costará 105 000 $, generando una pérdida de 5 000 $ más los costes adicionales.
Ejemplo 2: Hacer short a una acción cotizada
Supón que consideras que XYZ Corp, cotizada a 50 $ por acción, está sobrecomprada. Pides prestadas 100 acciones (valor de 5 000 $) y las vendes inmediatamente. Si el precio cae a 40 $, recompras esas 100 acciones por 4 000 $, generando un beneficio neto de 1 000 $ (antes de gastos). Pero si el precio sube a 60 $, la recompra costará 6 000 $, causando una pérdida de 1 000 $, más los costes de préstamo.
Hacer short vs posiciones largas: las diferencias clave
La posición larga (compra tradicional) y la posición corta (shorting) siguen lógicas opuestas:
Posición larga: Compras un activo, esperas que suba de precio y luego vendes con ganancia. El riesgo de pérdida está limitado al capital invertido.
Posición corta: Vendes primero, recompras después. Teóricamente, la pérdida puede ser infinita si el precio continúa subiendo indefinidamente.
Por eso, hacer short a una acción se considera más arriesgado, aunque ofrece oportunidades de beneficio en mercados bajistas.
Los dos tipos de shorting
La regulación distingue dos enfoques:
Shorting cubierto: Realmente pides prestadas las acciones antes de vender. Es la práctica estándar y legal en casi todos los mercados.
Shorting desnudo (naked short): Vendes acciones sin haberlas pedido prestadas previamente. Esta práctica es muy arriesgada, a menudo restringida o prohibida, ya que puede facilitar manipulaciones de mercado y falsos volúmenes de trading.
Condiciones imprescindibles para hacer short a una acción
Hacer short no es tan simple como pulsar un botón “vender”. Varias condiciones regulan esta actividad:
Requisitos de margen y colateral
Margen inicial: En mercados tradicionales, generalmente debes aportar el 50 % del valor total de las acciones en short. En mercados de criptomonedas, el requisito varía según la plataforma y el apalancamiento usado. Con un apalancamiento 5x, una posición de 1 000 $ en valor requeriría solo 200 $ de colateral.
Margen de mantenimiento: Es el porcentaje mínimo que debes mantener para cubrir pérdidas potenciales. Normalmente se calcula como la relación (Activos Totales / Pasivos Totales). Si este nivel baja demasiado, el corredor puede intervenir.
Riesgo de liquidación: Si tu nivel de margen se desploma, el corredor emitirá un llamamiento de margen. Tendrás que depositar fondos adicionales o ver tus posiciones liquidarse automáticamente, consolidando pérdidas considerables.
Ventajas concretas de hacer short a una acción
A pesar de los riesgos, el shorting ofrece beneficios reales:
Beneficio en mercado bajista: A diferencia de las estrategias solo largas, puedes obtener ganancias incluso cuando los precios caen, especialmente en correcciones o crisis de mercado.
Cobertura de cartera: Si tienes una posición larga con volatilidad, una posición corta en un activo correlacionado puede neutralizar tus pérdidas, ofreciendo protección táctica.
Descubrimiento de precios: Los vendedores en corto juegan un papel en la identificación de empresas sobrevaloradas o fraudulentas, mejorando la eficiencia general del mercado.
Liquidez aumentada: La actividad de shorting incrementa el volumen de intercambios, facilitando las transacciones para todos los participantes, compradores y vendedores.
Las trampas del shorting: pérdidas ilimitadas y squeezes explosivos
Hacer short no es una estrategia sin peligros. Los riesgos son sustanciales y múltiples:
El problema de las pérdidas ilimitadas
Es el punto fundamental que todo trader debe interiorizar: mientras que una acción comprada solo puede bajar hasta cero (limitando tu pérdida al capital invertido), una acción en short puede subir indefinidamente. Tus pérdidas se acumulan con cada subida. Muchos traders profesionales han declarado bancarrota por ser víctimas de esta dinámica.
Los squeezes a la baja: cuando los precios explotan
Un squeeze ocurre cuando el precio sube rápidamente, atrapando a los vendedores en corto. Estos se ven forzados a recomprar con pérdida para cubrirse, alimentando una espiral alcista. El caso GameStop en 2021 es un ejemplo perfecto.
Costes de préstamo y gastos adicionales
Costes de préstamo: Varían mucho, especialmente para acciones difíciles de tomar en préstamo con alta demanda. Algunas pueden costar 10 % o más anualmente.
Pagos de dividendos: En mercados bursátiles, debes pagar todos los dividendos distribuidos durante tu período en short, aumentando tu coste total.
Riesgos regulatorios
Los reguladores pueden imponer restricciones temporales o prohibiciones de short en periodos de crisis, obligándote a cubrir a precios muy desfavorables.
Cómo regulan los reguladores el shorting
Diferentes jurisdicciones gestionan el shorting con distintas severidades:
La regulación SHO de la SEC (Estados Unidos)
La Comisión de Regulación SHO de la SEC (Securities and Exchange Commission) regula el shorting para prevenir abusos como el shorting desnudo. También impone la Regla de Incremento (uptick rule), que restringe el short durante caídas rápidas, evitando ventas en cascada no controladas.
Divulgaciones obligatorias
Las grandes posiciones cortas (generalmente superiores al 0,5 % del capital flotante) deben declararse públicamente, aportando transparencia al mercado.
Equilibrio entre regulación y libertad de mercado
Aunque los críticos afirman que el shorting puede agravar las bajadas o perjudicar injustamente a ciertas empresas (especialmente mediante pérdida de empleos), los defensores resaltan su papel esencial en la detección de fraudes y valoraciones irreales. Los reguladores buscan constantemente ese equilibrio.
Resumen: entender el shorting para operar eficazmente
Hacer short a una acción sigue siendo una de las estrategias más complejas y potentes disponibles en los mercados financieros modernos. Ya sea para pura especulación o para cubrir su cartera, esta técnica sigue presente en las salas de trading y en plataformas descentralizadas de criptomonedas.
No obstante, antes de embarcarte en esta aventura, es imprescindible entender los principales riesgos: pérdidas teóricamente ilimitadas, squeezes explosivos, costes de préstamo y intervenciones regulatorias impredecibles. Los traders profesionales que triunfan son aquellos que dominan la gestión de riesgos y que nunca arriesgan más de lo que pueden permitirse perder.
En resumen, hacer short a una acción es una herramienta legítima para navegar mercados bajistas, pero requiere disciplina, paciencia y un profundo conocimiento de los mecanismos subyacentes.
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Los secretos de la venta en corto de acciones: guía completa para los traders
En los mercados financieros, existen dos formas fundamentalmente opuestas de generar beneficios. Por un lado, los inversores tradicionales compran activos con la esperanza de vender más caro. Por otro lado, aquellos que dominan el arte de hacer short a una acción pueden aprovechar incluso cuando los precios caen. Esta estrategia, aunque poderosa, sigue siendo mal comprendida por muchos.
¿Por qué hacer short a una acción? Los fundamentos explicados
Imagina que crees sinceramente que una acción está sobrevalorada o que una mala noticia está a punto de hacer colapsar su cotización. En lugar de quedarte pasivo en la banda, puedes adoptar una estrategia agresiva: hacer short a una acción. Esto significa vender un título que aún no posees, pidiéndolo prestado a un corredor o a una plataforma de trading con margen.
Históricamente, esta práctica se remonta al mercado bursátil neerlandés del siglo XVII, pero realmente captó la atención del público en momentos clave como la crisis financiera de 2008 y el famoso squeeze de GameStop en 2021. Este último caso mostró cómo miles de inversores minoristas organizados en redes sociales podían bloquear a los vendedores en corto profesionales haciendo subir artificialmente los precios.
Hacer short a una acción puede servir a dos objetivos distintos:
Esta versatilidad hace que el shorting sea popular entre todos los perfiles: inversores individuales, traders profesionales y grandes gestoras como fondos de inversión especulativos. Sin embargo, la contraparte de una posición corta sigue siendo la posición larga tradicional, donde se compra con la esperanza de vender más caro.
El mecanismo de hacer short en 3 pasos
Para entender concretamente cómo hacer short a una acción, sigue este proceso simplificado:
Paso 1: Constituir la garantía
Depositas un colateral con tu corredor o plataforma de trading con margen. Este colateral asegura el préstamo que vas a realizar.
Paso 2: Empréstar y vender inmediatamente
Pides prestadas un número determinado de acciones (por ejemplo, 100 acciones) y las vendes de inmediato al precio actual del mercado. Inmediatamente obtienes en efectivo esa cantidad, pero ahora debes esas acciones a tu prestamista, pagando intereses.
Paso 3: Esperar la bajada y recomprar
Si el mercado responde a tus expectativas y el precio baja, recompras las mismas acciones a un precio inferior y se las devuelves a tu prestamista. Tu beneficio proviene de la diferencia entre el precio de venta inicial y el precio de recompra (menos comisiones e intereses).
Casos concretos: del Bitcoin a acciones tradicionales
Ejemplo 1: Hacer short a Bitcoin
Pides prestado 1 BTC vendido a 100 000 $. Pagas intereses por este préstamo. Si Bitcoin baja a 95 000 $, recompras 1 BTC por 95 000 $ y se lo devuelves al prestamista. Tu beneficio bruto de 5 000 $ se reduce tras deducir intereses y comisiones.
Pero si Bitcoin sube a 105 000 $, la recompra costará 105 000 $, generando una pérdida de 5 000 $ más los costes adicionales.
Ejemplo 2: Hacer short a una acción cotizada
Supón que consideras que XYZ Corp, cotizada a 50 $ por acción, está sobrecomprada. Pides prestadas 100 acciones (valor de 5 000 $) y las vendes inmediatamente. Si el precio cae a 40 $, recompras esas 100 acciones por 4 000 $, generando un beneficio neto de 1 000 $ (antes de gastos). Pero si el precio sube a 60 $, la recompra costará 6 000 $, causando una pérdida de 1 000 $, más los costes de préstamo.
Hacer short vs posiciones largas: las diferencias clave
La posición larga (compra tradicional) y la posición corta (shorting) siguen lógicas opuestas:
Posición larga: Compras un activo, esperas que suba de precio y luego vendes con ganancia. El riesgo de pérdida está limitado al capital invertido.
Posición corta: Vendes primero, recompras después. Teóricamente, la pérdida puede ser infinita si el precio continúa subiendo indefinidamente.
Por eso, hacer short a una acción se considera más arriesgado, aunque ofrece oportunidades de beneficio en mercados bajistas.
Los dos tipos de shorting
La regulación distingue dos enfoques:
Shorting cubierto: Realmente pides prestadas las acciones antes de vender. Es la práctica estándar y legal en casi todos los mercados.
Shorting desnudo (naked short): Vendes acciones sin haberlas pedido prestadas previamente. Esta práctica es muy arriesgada, a menudo restringida o prohibida, ya que puede facilitar manipulaciones de mercado y falsos volúmenes de trading.
Condiciones imprescindibles para hacer short a una acción
Hacer short no es tan simple como pulsar un botón “vender”. Varias condiciones regulan esta actividad:
Requisitos de margen y colateral
Margen inicial: En mercados tradicionales, generalmente debes aportar el 50 % del valor total de las acciones en short. En mercados de criptomonedas, el requisito varía según la plataforma y el apalancamiento usado. Con un apalancamiento 5x, una posición de 1 000 $ en valor requeriría solo 200 $ de colateral.
Margen de mantenimiento: Es el porcentaje mínimo que debes mantener para cubrir pérdidas potenciales. Normalmente se calcula como la relación (Activos Totales / Pasivos Totales). Si este nivel baja demasiado, el corredor puede intervenir.
Riesgo de liquidación: Si tu nivel de margen se desploma, el corredor emitirá un llamamiento de margen. Tendrás que depositar fondos adicionales o ver tus posiciones liquidarse automáticamente, consolidando pérdidas considerables.
Ventajas concretas de hacer short a una acción
A pesar de los riesgos, el shorting ofrece beneficios reales:
Beneficio en mercado bajista: A diferencia de las estrategias solo largas, puedes obtener ganancias incluso cuando los precios caen, especialmente en correcciones o crisis de mercado.
Cobertura de cartera: Si tienes una posición larga con volatilidad, una posición corta en un activo correlacionado puede neutralizar tus pérdidas, ofreciendo protección táctica.
Descubrimiento de precios: Los vendedores en corto juegan un papel en la identificación de empresas sobrevaloradas o fraudulentas, mejorando la eficiencia general del mercado.
Liquidez aumentada: La actividad de shorting incrementa el volumen de intercambios, facilitando las transacciones para todos los participantes, compradores y vendedores.
Las trampas del shorting: pérdidas ilimitadas y squeezes explosivos
Hacer short no es una estrategia sin peligros. Los riesgos son sustanciales y múltiples:
El problema de las pérdidas ilimitadas
Es el punto fundamental que todo trader debe interiorizar: mientras que una acción comprada solo puede bajar hasta cero (limitando tu pérdida al capital invertido), una acción en short puede subir indefinidamente. Tus pérdidas se acumulan con cada subida. Muchos traders profesionales han declarado bancarrota por ser víctimas de esta dinámica.
Los squeezes a la baja: cuando los precios explotan
Un squeeze ocurre cuando el precio sube rápidamente, atrapando a los vendedores en corto. Estos se ven forzados a recomprar con pérdida para cubrirse, alimentando una espiral alcista. El caso GameStop en 2021 es un ejemplo perfecto.
Costes de préstamo y gastos adicionales
Costes de préstamo: Varían mucho, especialmente para acciones difíciles de tomar en préstamo con alta demanda. Algunas pueden costar 10 % o más anualmente.
Pagos de dividendos: En mercados bursátiles, debes pagar todos los dividendos distribuidos durante tu período en short, aumentando tu coste total.
Riesgos regulatorios
Los reguladores pueden imponer restricciones temporales o prohibiciones de short en periodos de crisis, obligándote a cubrir a precios muy desfavorables.
Cómo regulan los reguladores el shorting
Diferentes jurisdicciones gestionan el shorting con distintas severidades:
La regulación SHO de la SEC (Estados Unidos)
La Comisión de Regulación SHO de la SEC (Securities and Exchange Commission) regula el shorting para prevenir abusos como el shorting desnudo. También impone la Regla de Incremento (uptick rule), que restringe el short durante caídas rápidas, evitando ventas en cascada no controladas.
Divulgaciones obligatorias
Las grandes posiciones cortas (generalmente superiores al 0,5 % del capital flotante) deben declararse públicamente, aportando transparencia al mercado.
Equilibrio entre regulación y libertad de mercado
Aunque los críticos afirman que el shorting puede agravar las bajadas o perjudicar injustamente a ciertas empresas (especialmente mediante pérdida de empleos), los defensores resaltan su papel esencial en la detección de fraudes y valoraciones irreales. Los reguladores buscan constantemente ese equilibrio.
Resumen: entender el shorting para operar eficazmente
Hacer short a una acción sigue siendo una de las estrategias más complejas y potentes disponibles en los mercados financieros modernos. Ya sea para pura especulación o para cubrir su cartera, esta técnica sigue presente en las salas de trading y en plataformas descentralizadas de criptomonedas.
No obstante, antes de embarcarte en esta aventura, es imprescindible entender los principales riesgos: pérdidas teóricamente ilimitadas, squeezes explosivos, costes de préstamo y intervenciones regulatorias impredecibles. Los traders profesionales que triunfan son aquellos que dominan la gestión de riesgos y que nunca arriesgan más de lo que pueden permitirse perder.
En resumen, hacer short a una acción es una herramienta legítima para navegar mercados bajistas, pero requiere disciplina, paciencia y un profundo conocimiento de los mecanismos subyacentes.