Monica Long sobre la adopción corporativa de criptomonedas: El cambio de $1 billones que está transformando las finanzas en 2026

A medida que avanzamos en 2026, Monica Long, presidenta de Ripple, ha articulado una visión transformadora sobre cómo las corporaciones están adoptando los activos digitales. Su pronóstico apunta a un año crucial: se espera que aproximadamente 1 billón de dólares en criptomonedas lleguen a los balances de las empresas, con aproximadamente la mitad de las empresas Fortune 500 formalizando sus estrategias de activos digitales. Esto no es una especulación sobre un futuro lejano; estas tendencias ya están tomando forma en los primeros meses de 2026.

La visión de Monica Long: Cómo la adopción corporativa está acelerando la integración de blockchain

Monica Long ha enfatizado que la tecnología blockchain está pasando de ser un nicho experimental a convertirse en una infraestructura financiera esencial. Ella proyecta que alrededor de 250 de las mayores empresas de EE. UU. desplegarán activamente criptomonedas y soluciones blockchain a lo largo de 2026. Lo que hace que la perspectiva de Long sea convincente es su enfoque en aplicaciones pragmáticas en lugar de posibilidades teóricas.

El cambio refleja una transformación fundamental en la forma en que las corporaciones ven los activos digitales. Ya no se consideran instrumentos especulativos o experimentos financieros. En cambio, las empresas los reconocen cada vez más como herramientas sofisticadas para optimizar operaciones, mejorar la seguridad y reducir la fricción en transacciones transfronterizas. Long argumenta que esto marca una maduración del mercado—los activos digitales se están convirtiendo en componentes normalizados de las finanzas corporativas modernas en lugar de curiosidades relegadas a departamentos especializados.

De la tokenización a la liquidación en tiempo real: los stablecoins impulsan la eficiencia del capital

Los mecanismos que impulsan la adopción corporativa de criptomonedas son concretos y medibles. Las empresas están aprovechando tres aplicaciones clave: la tokenización de activos físicos y financieros, la creación de tesorerías de activos digitales (DATs) para una gestión de capital más flexible, y una mayor eficiencia del capital mediante una liquidación de transacciones más rápida.

Los stablecoins se sitúan en el centro de esta transformación. Monica Long destaca que los principales proveedores de infraestructura de pagos, incluidos Visa y Stripe, ya están integrando stablecoins en sus sistemas de pago. El principal motor de crecimiento son las transacciones B2B, donde la velocidad y la fiabilidad son fundamentales. En lugar de reemplazar las vías de pago tradicionales, los stablecoins se están convirtiendo en la columna vertebral de los sistemas de liquidación global—permitiendo flujos de liquidez en tiempo real que la infraestructura bancaria tradicional no puede igualar.

Long predice que surgirá una legislación integral sobre stablecoins en varios países, incluido Estados Unidos, acelerando aún más la integración en el mainstream. Ella visualiza un ecosistema financiero donde los dólares digitales faciliten movimientos de capital instantáneos, permitiendo a las corporaciones “desbloquear liquidez en tiempo real y mejorar la eficiencia del capital” a escalas previamente imposibles.

Desbloqueando cientos de miles de millones: el caso de las finanzas impulsadas por activos digitales

Más allá de los pagos, Monica Long identifica una ventaja crítica que a menudo pasa desapercibida: la infraestructura de stablecoins puede liberar cantidades sustanciales de capital actualmente atrapado en sistemas ineficientes. Ella estima que más de 700 mil millones de dólares en capital de trabajo—dinero atado por retrasos en la liquidación, fragmentación geográfica y fricción operativa—podrían volverse líquidos mediante soluciones basadas en stablecoins.

Esto no representa simplemente una mejora incremental, sino una reestructuración fundamental de cómo fluye el capital dentro y entre organizaciones. Las empresas que adopten estas tecnologías obtendrán ventajas competitivas mediante ciclos de liquidación más rápidos, costos operativos reducidos y una mejor gestión de tesorería. A medida que avanza 2026, los primeros adoptantes probablemente servirán como puntos de prueba para una adopción más amplia en el mercado.

La tesis general de Monica Long es clara: las criptomonedas, la tecnología blockchain y los stablecoins están pasando de ser innovaciones periféricas a convertirse en infraestructura financiera corporativa estándar. Los próximos meses serán críticos para validar si los ambiciosos objetivos de adopción y las estimaciones de un billón de dólares resultan ser precisas. Lo que permanece seguro es que el mundo financiero está en movimiento—y 2026 se perfila como el año en que la adopción de activos digitales por parte de las empresas pase de la estrategia a la ejecución.

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