El nombre PayPal Mafia es una presencia imprescindible al hablar de la historia de las inversiones en Silicon Valley. El Founders Fund, fundado por un grupo de genios como Peter Thiel, Ken Howery y Luke Nosek, creció desde un pequeño capital de riesgo de 50 millones de dólares hasta convertirse en una potencia en Silicon Valley con activos gestionados por varios miles de millones de dólares. La historia de este imperio de inversiones no es solo una historia de éxito en la gestión de fondos, sino también una narrativa revolucionaria que cambió los valores de toda la industria del capital de riesgo y redefinió fundamentalmente la relación entre emprendedores y fondos.
El momento en que los élites de Silicon Valley se encuentran
El primer punto de inflexión en la vida de Thiel fue su encuentro en Stanford. A mediados de los 90, en la redacción de la revista conservadora Stanford Review, Peter Thiel conoció a Ken Howery, un joven de Texas. A medida que Howery estudiaba economía y ascendía a editor senior en la revista, la relación entre ambos se profundizó.
El pensamiento del filósofo francés René Girard, que Thiel admiraba desde sus años de estudiante, y su amplio conocimiento en filosofía política, desde estrategias empresariales hasta teorías filosóficas, cautivaron a Howery. Antes de graduarse, Thiel propuso a Howery una cena intelectual de 4 horas en el steakhouse Sundance en Palo Alto. Esa noche cambió la vida de Howery. Aunque inicialmente tenía un puesto asegurado en un banco de inversión en Nueva York, al día siguiente decidió convertirse en el primer empleado de un fondo de cobertura emergente con menos de 4 millones de dólares en activos, en lugar de seguir ese camino.
El encuentro con Luke Nosek, la tercera figura clave, fue más casual. Cuando Thiel daba una charla en el campus de Stanford, un joven de cabello rizado y marrón se le acercó de repente y preguntó: “¿Eres Peter Thiel?”. Nosek, un emprendedor que había desarrollado una app de calendario inteligente en la que Thiel había invertido, había olvidado su rostro. Thiel vio en ese despistado un prototipo ideal del emprendedor: “Alguien talentoso, independiente, que se atreve a explorar conclusiones que la gente normal duda en considerar”, y eso encajaba perfectamente con sus valores.
A mediados de 1998, los tres se conocieron formalmente en una conferencia en Stanford. Tras siete años, comenzaron a invertir en startups de forma más activa y a colaborar más estrechamente.
La lucha de poder en PayPal y el enfrentamiento con Moritz
El nacimiento de PayPal supuso la primera gran prueba para la filosofía de inversión de Thiel. En verano de 1999, conoció a Max Levchin, un joven genio ucraniano, y juntos crearon uno de los equipos más talentosos en la historia de Silicon Valley. Thiel decidió invertir inmediatamente 240,000 dólares en el proyecto, que finalmente generó beneficios por más de 60 millones de dólares y marcó el inicio de una de las historias empresariales más dramáticas de la era de Internet.
Levchin contrató rápidamente a Luke Nosek, y Thiel y Howery se unieron a tiempo completo. Se incorporaron talentos de primera línea como Reid Hoffman, Keith Rabois y David Sacks, formando el equipo más destacado en la historia de Silicon Valley. La compañía, inicialmente llamada Fieldlink (que luego cambió a Confinity), tras enfrentarse a conflictos con X.com de Elon Musk, adoptó el nombre PayPal.
Pero esta integración tuvo problemas graves: la relación con Michael Moritz, inversor de Sequoia Capital, que había invertido en Yahoo, Google, LinkedIn y Stripe. Moritz tenía una filosofía de inversión fundamentalmente diferente a la de Thiel.
En marzo de 2000, tras la fusión, PayPal recaudó 100 millones de dólares en una ronda Serie C, impulsada por Thiel, quien preveía una rápida caída macroeconómica. Su predicción fue acertada: en pocos días, estalló la burbuja de Internet.
Thiel vio una oportunidad: con esos 100 millones, propuso hacer ventas en corto en la cartera de Thiel Capital International. Moritz se enfureció, y la tensión entre ambos alcanzó su punto máximo. La brecha entre el deseo de Thiel de “ser la persona correcta” y la de Moritz de “hacer lo correcto” era insalvable.
Finalmente, Moritz logró detener el plan de venta en corto, pero la predicción de Thiel fue correcta: si se hubiera hecho, las ganancias habrían superado los beneficios operativos de PayPal. Un inversor comentó años después: “Si en ese momento hubiéramos hecho esa venta en corto, esas ganancias habrían superado los beneficios totales de PayPal”.
En septiembre de 2000, la lucha por el poder se intensificó. Levchin, Thiel y Scott Banister lideraron un golpe para destituir al CEO Elon Musk. Este no aceptó, y Thiel tuvo que convencer a Moritz para que aceptara que Thiel fuera CEO provisional, en un proceso humillante de búsqueda de sucesor.
Este juego de poder hirió profundamente a Thiel y sentó las bases para la creación de Founders Fund. Curiosamente, en 2001, cuando eBay propuso comprar PayPal por 300 millones de dólares, Thiel apoyó la venta, mientras Moritz defendía el desarrollo propio. Moritz ganó, y eBay elevó la oferta a 1.5 mil millones, cinco veces la propuesta inicial de Thiel. Ironías del destino: las diferencias de opinión impulsaron el éxito de PayPal y marcaron el inicio de una rivalidad sin fin.
Clarium Capital y la sistematización de la inversión en startups
Tras obtener 60 millones de dólares con la adquisición de PayPal, Thiel se motivó con nuevos objetivos. Durante su etapa en PayPal, él y Howery continuaron gestionando Thiel Capital International, dedicando noches y fines de semana a administrar fondos, combinando acciones, bonos, divisas y startups en una cartera que realizaba 2-3 operaciones anuales.
En 2002, ese mismo año, fundó Clarium Capital, un fondo macrohedge. Su filosofía, que buscaba seguir una visión sistemática del mundo como la de Soros, encajaba con su forma de pensar: era innato en él captar tendencias civilizatorias y resistirse al consenso dominante.
Este modo de pensar se reflejó rápidamente en el mercado: en tres años, los activos de Clarium crecieron de 10 millones a 1,1 mil millones de dólares, logrando en 2003 un rendimiento del 65.6% en ventas en corto del dólar. En 2004, tras un período de declive, en 2005 alcanzó un rendimiento del 57.1%.
Simultáneamente, Thiel y Howery comenzaron a sistematizar sus inversiones en startups, transformando inversiones esporádicas en una estrategia formal. Tras analizar su cartera, descubrieron que su TIR alcanzaba entre el 60 y el 70%, solo con inversiones a tiempo parcial. ¿Qué pasaría si lo hicieran de forma sistemática?
Tras dos años de preparación, Howery empezó a recaudar fondos en 2004. El fondo inicial de 50 millones de dólares, llamado inicialmente Clarium Ventures, fue rebautizado como Founders Fund. La recaudación fue difícil: solo lograron captar 12 millones de dólares externos, por lo que Thiel decidió aportar 38 millones (el 76% del fondo) con fondos propios.
Innovación en la estrategia “amigable con los fundadores”
Dos inversiones personales previas a la creación del primer Founders Fund marcaron el camino para obtener las posiciones más favorables en Silicon Valley, casi por accidente.
La primera fue Palantir, fundada en 2003. Thiel actuó como fundador e inversor, junto a ex empleados de PayPal como Nathan Gettings, y a empleados de Clarium como Joe Lonsdale y Stephen Cohen. En 2004, nombró CEO a su compañero de Stanford, Alex Karp.
La misión de Palantir era provocativa: usar la tecnología de prevención de fraude de PayPal, inspirada en la imagen del “verdadero espadachín del Anillo” de El Señor de los Anillos, para ayudar a los usuarios a obtener insights de datos transversales. Pero, a diferencia de otros servicios empresariales, su cliente principal era el gobierno de EE.UU. y sus aliados.
A pesar del rechazo de legendarios fondos de inversión, Palantir fue muy valorada por In-Q-Tel, la división de inversión de la CIA, que invirtió 2 millones de dólares en su primera inversión externa. Esa inversión le reportó a Thiel beneficios económicos y una recuperación de su reputación. Luego, Founders Fund invirtió un total de 165 millones de dólares, y en diciembre de 2024, sus activos gestionados alcanzaron los 3,05 mil millones de dólares, con un retorno de 18.5 veces.
La segunda inversión fue aún más efectiva. En verano de 2004, Reid Hoffman presentó a Mark Zuckerberg, de 19 años, a Thiel. Hoffman, compañero de PayPal, y Zuckerberg, con diferentes visiones políticas, se respetaban mutuamente.
En una reunión en la lujosa oficina de Clarium, Thiel vio en ese joven de 19 años una “socialidad torpe, típica del síndrome de Asperger”. No intentaba agradar a los demás, y no dudaba en preguntar sobre términos financieros desconocidos. Esa característica, pensaba Thiel, era una fortaleza del emprendedor.
Días después, Thiel acordó invertir 500,000 dólares en Facebook en forma de bonos convertibles. La condición era simple: si para diciembre de 2004 alcanzaban 1.5 millones de usuarios, los bonos se convertirían en acciones, con un 10.2% de participación. Si no, podía retirar su dinero. Aunque no se cumplió la meta, Thiel optó por convertir en acciones.
Años después, Thiel admitió que en la ronda Serie B de Facebook sufrió un sesgo cognitivo: la valoración inicial fue de 5 millones, y ocho meses después, en la Serie B, alcanzó los 85 millones. “El graffiti en la oficina era terrible, y el equipo solo tenía 8 o 9 personas, y parecía que nada cambiaba”, recordó. Ese sesgo le hizo perder la oportunidad de liderar la inversión, y continuó invirtiendo hasta que la valoración de la Serie C alcanzó los 525 millones, cinco veces la valoración inicial. Ironías de la vida: esas diferencias de opinión impulsaron el éxito de Facebook y marcaron el inicio de una rivalidad eterna.
En 2005, Sean Parker se unió como socio inversor en Founders Fund. A los 19 años, Parker había revolucionado la industria con Napster, y luego fundó Plaxo, una app de gestión de contactos que atrajo 20 millones de dólares de inversores como Moritz, aunque fracasó. En verano de 2004, Moritz destituyó a Parker, y la tensión aumentó.
Tras dejar Plaxo, Parker empezó a trabajar con Zuckerberg, con quien se había encontrado a principios de ese año cuando Facebook aún no era oficial. Tras la caída de Plaxo, Parker se reunió con Zuckerberg en Palo Alto y pronto se convirtió en CEO de Facebook.
Su primer acto fue una venganza contra Moritz y Sequoia. En noviembre de 2004, cuando Facebook superó el millón de usuarios, Sequoia intentó contactarlos. Parker y Zuckerberg respondieron con una broma cruel: llegaron tarde, en pijama, y con una presentación titulada “10 razones por las que no deberías invertir en Wirehog”, en la que incluían diapositivas como “sin ingresos”, “llegamos tarde en pijama” y “Sean Parker involucrado”. Ese error fue uno de los más dolorosos en la historia de Sequoia.
El núcleo de la filosofía de Founders Fund era simple pero disruptivo: nunca expulsar a los fundadores. En ese momento, fue una innovación pionera.
El modelo tradicional de capital de riesgo buscaba fundadores tecnológicos, contrataba gestores profesionales y los despedía, dominando a los inversores. Desde los 70, Kleiner Perkins y Sequoia Capital habían tenido éxito con esa estrategia.
Pero la “primacía del fundador” de Thiel no era solo una estrategia diferenciadora, sino que respondía a su visión del mundo, su filosofía y su comprensión de la innovación. Creía firmemente en el valor de los “individuos soberanos” y consideraba que regular a quienes rompían las reglas era un acto no solo económico, sino también una destrucción civilizatoria.
Tras recaudar 50 millones en 2004, Founders Fund volvió a atacar en 2006. Aunque el equipo era completamente nuevo, Parker se unió, Nosek participó a tiempo completo y Thiel fue uno de los primeros inversores en Facebook. Esto enfureció a Moritz.
El CEO de Sequoia intentó bloquear la recaudación. “Cuando estábamos levantando el segundo fondo, en la reunión anual de Sequoia, apareció una diapositiva advirtiendo ‘No te acerques a Founders Fund’”, cuenta Howery. Y más: “Amenazaron a los LP diciendo que si invertían en nosotros, perderían el acceso a Sequoia para siempre”.
Pero ese boomerang en realidad impulsó a Founders Fund: “Los inversores se preguntaban ‘¿Por qué Sequoia es tan miedosa?’, y eso fue una señal positiva”, explica Howery. En 2006, lograron captar 227 millones de dólares, con la participación del fondo de Stanford y reconocimiento institucional.
Inversiones en Facebook, Palantir y SpaceX
La estrategia de inversión de Founders Fund evolucionó desde los 100 millones iniciales a una nueva etapa. Como Thiel despreciaba la gestión institucional, en los primeros dos años el fondo estuvo en un estado de “caos eficiente”. Howery estuvo ocupado explorando proyectos, y el equipo rechazaba reuniones rutinarias.
Con Parker, la gestión se volvió más sistemática. Los tres socios tenían habilidades complementarias: Thiel era estratégico, centrado en tendencias macro y valoraciones; Nosek aportaba creatividad y análisis; Howery se enfocaba en evaluación y modelado financiero; Parker, con su experiencia en productos digitales, entendía profundamente los desafíos del consumidor en Internet.
La inversión en Facebook fue emblemática. Aunque no participó en la Serie A, Founders invirtió en total 8 millones de dólares, logrando un retorno de 3,65 mil millones (46.6 veces).
La inversión en Palantir fue más a largo plazo. Partiendo de los 2 millones de In-Q-Tel, en 2024, Founders había invertido 165 millones, con activos gestionados de 3,05 mil millones y un retorno de 18.5 veces.
Pero la verdadera transformación ocurrió con SpaceX. En 2008, Thiel conoció a Elon Musk en una boda. En ese momento, SpaceX había fracasado tres veces y casi sin fondos. La industria miraba con pesimismo, pero Thiel propuso invertir 5 millones de dólares.
Parker, sin experiencia en el sector, rechazó, pero Nosek y otros socios avanzaron. Nosek propuso aumentar la inversión a 20 millones, valorando la compañía en 315 millones antes de la inversión, la mayor en la historia de Founders Fund, y la decisión resultó ser la más acertada.
“Muchos pensaron que estábamos locos”, admite Howery. Pero confiaron en Musk y en el potencial de la tecnología. La inversión multiplicó por cuatro la inversión inicial, y en 2024, con SpaceX valorada en 350 mil millones, la cartera de la firma alcanzó los 18.2 mil millones, con un retorno de 27.1 veces.
La teoría del deseo de imitación y el giro hacia la tecnología dura
La verdadera singularidad de la estrategia de Founders Fund se manifestó tras 2008, con el giro hacia la tecnología dura. Mientras el mercado de capital de riesgo perseguía los hotspots de Internet para consumidores, Thiel perdió interés.
Este cambio se basó en las ideas del filósofo francés Girard, quien propuso la “teoría del deseo de imitación”: los deseos humanos nacen de la imitación, no del valor intrínseco. Esa idea se convirtió en el marco central para que Thiel analizara el mundo.
Tras el auge de Facebook, la industria del VC se sumó a la moda de copiar productos sociales. Founders invirtió en Gowalla, una red social local, pero con poca convicción. En su libro Zero to One, Thiel resume la estrategia:
“Las empresas exitosas son todas diferentes, y logran monopolios resolviendo problemas únicos. Las empresas fracasadas son iguales, y no logran escapar de la competencia.”
Este concepto guió la estrategia de inversión de Founders. Buscar áreas en las que otros no se atrevan o no puedan entrar.
Thiel se enfocó en la tecnología dura, en construir empresas en el mundo de los átomos, no solo en bits. Esto tuvo un costo: tras Facebook, perdieron oportunidades en Twitter, Pinterest, WhatsApp, Instagram y Snapchat.
Pero, como dice Howery, “con SpaceX, podemos hacer esas cosas sin perder esas oportunidades”. La evidencia de sus inversiones confirma la validez de esta estrategia.
La construcción del imperio inversor de la PayPal Mafia
Al revisar la trayectoria de Founders, se ve cómo la PayPal Mafia transformó la industria del VC. En 2005, 2010 y 2011, lograron los mejores tres fondos en la historia del capital de riesgo, con retornos totales de 26.5, 15.2 y 15 veces, respectivamente, sobre fondos de 22, 25 y 62.5 millones de dólares.
El imperio de inversión de Thiel, Howery, Nosek y Parker no se limita a gestionar fondos: fueron pioneros en la filosofía “fundador amigable”, enfrentándose al modelo “inversor dominante” que dominó 30 años.
Desde la inversión en IronPort en 2002, pasando por SpaceX en 2008, hasta hoy, la PayPal Mafia ha descubierto oportunidades que otros ignoraron, invirtiendo en áreas que otros temen.
Hoy, Founders Fund es una potencia en Silicon Valley, con activos por decenas de miles de millones. Solo en diciembre de 2024, sus participaciones en Palantir y SpaceX suman 21.2 mil millones de dólares. La construcción de este imperio empezó en las luchas internas de PayPal, con Moritz, y con la filosofía de “primacía del fundador”.
El talento de Thiel para colocar a las personas en los lugares adecuados —como B4 para JD, F3 para Sacks, A7 para Zuckerberg, G2 para Musk— ha influido no solo en Silicon Valley, sino en toda la industria tecnológica y en la política estadounidense.
La historia de éxito de la PayPal Mafia no es solo una historia de retornos económicos, sino también una revolución que cambió la relación entre emprendedores e inversores y aportó nuevos valores a toda la industria de la innovación.
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De la PayPal Mafia a un imperio de inversiones: la estrategia de éxito de Founders Fund
El nombre PayPal Mafia es una presencia imprescindible al hablar de la historia de las inversiones en Silicon Valley. El Founders Fund, fundado por un grupo de genios como Peter Thiel, Ken Howery y Luke Nosek, creció desde un pequeño capital de riesgo de 50 millones de dólares hasta convertirse en una potencia en Silicon Valley con activos gestionados por varios miles de millones de dólares. La historia de este imperio de inversiones no es solo una historia de éxito en la gestión de fondos, sino también una narrativa revolucionaria que cambió los valores de toda la industria del capital de riesgo y redefinió fundamentalmente la relación entre emprendedores y fondos.
El momento en que los élites de Silicon Valley se encuentran
El primer punto de inflexión en la vida de Thiel fue su encuentro en Stanford. A mediados de los 90, en la redacción de la revista conservadora Stanford Review, Peter Thiel conoció a Ken Howery, un joven de Texas. A medida que Howery estudiaba economía y ascendía a editor senior en la revista, la relación entre ambos se profundizó.
El pensamiento del filósofo francés René Girard, que Thiel admiraba desde sus años de estudiante, y su amplio conocimiento en filosofía política, desde estrategias empresariales hasta teorías filosóficas, cautivaron a Howery. Antes de graduarse, Thiel propuso a Howery una cena intelectual de 4 horas en el steakhouse Sundance en Palo Alto. Esa noche cambió la vida de Howery. Aunque inicialmente tenía un puesto asegurado en un banco de inversión en Nueva York, al día siguiente decidió convertirse en el primer empleado de un fondo de cobertura emergente con menos de 4 millones de dólares en activos, en lugar de seguir ese camino.
El encuentro con Luke Nosek, la tercera figura clave, fue más casual. Cuando Thiel daba una charla en el campus de Stanford, un joven de cabello rizado y marrón se le acercó de repente y preguntó: “¿Eres Peter Thiel?”. Nosek, un emprendedor que había desarrollado una app de calendario inteligente en la que Thiel había invertido, había olvidado su rostro. Thiel vio en ese despistado un prototipo ideal del emprendedor: “Alguien talentoso, independiente, que se atreve a explorar conclusiones que la gente normal duda en considerar”, y eso encajaba perfectamente con sus valores.
A mediados de 1998, los tres se conocieron formalmente en una conferencia en Stanford. Tras siete años, comenzaron a invertir en startups de forma más activa y a colaborar más estrechamente.
La lucha de poder en PayPal y el enfrentamiento con Moritz
El nacimiento de PayPal supuso la primera gran prueba para la filosofía de inversión de Thiel. En verano de 1999, conoció a Max Levchin, un joven genio ucraniano, y juntos crearon uno de los equipos más talentosos en la historia de Silicon Valley. Thiel decidió invertir inmediatamente 240,000 dólares en el proyecto, que finalmente generó beneficios por más de 60 millones de dólares y marcó el inicio de una de las historias empresariales más dramáticas de la era de Internet.
Levchin contrató rápidamente a Luke Nosek, y Thiel y Howery se unieron a tiempo completo. Se incorporaron talentos de primera línea como Reid Hoffman, Keith Rabois y David Sacks, formando el equipo más destacado en la historia de Silicon Valley. La compañía, inicialmente llamada Fieldlink (que luego cambió a Confinity), tras enfrentarse a conflictos con X.com de Elon Musk, adoptó el nombre PayPal.
Pero esta integración tuvo problemas graves: la relación con Michael Moritz, inversor de Sequoia Capital, que había invertido en Yahoo, Google, LinkedIn y Stripe. Moritz tenía una filosofía de inversión fundamentalmente diferente a la de Thiel.
En marzo de 2000, tras la fusión, PayPal recaudó 100 millones de dólares en una ronda Serie C, impulsada por Thiel, quien preveía una rápida caída macroeconómica. Su predicción fue acertada: en pocos días, estalló la burbuja de Internet.
Thiel vio una oportunidad: con esos 100 millones, propuso hacer ventas en corto en la cartera de Thiel Capital International. Moritz se enfureció, y la tensión entre ambos alcanzó su punto máximo. La brecha entre el deseo de Thiel de “ser la persona correcta” y la de Moritz de “hacer lo correcto” era insalvable.
Finalmente, Moritz logró detener el plan de venta en corto, pero la predicción de Thiel fue correcta: si se hubiera hecho, las ganancias habrían superado los beneficios operativos de PayPal. Un inversor comentó años después: “Si en ese momento hubiéramos hecho esa venta en corto, esas ganancias habrían superado los beneficios totales de PayPal”.
En septiembre de 2000, la lucha por el poder se intensificó. Levchin, Thiel y Scott Banister lideraron un golpe para destituir al CEO Elon Musk. Este no aceptó, y Thiel tuvo que convencer a Moritz para que aceptara que Thiel fuera CEO provisional, en un proceso humillante de búsqueda de sucesor.
Este juego de poder hirió profundamente a Thiel y sentó las bases para la creación de Founders Fund. Curiosamente, en 2001, cuando eBay propuso comprar PayPal por 300 millones de dólares, Thiel apoyó la venta, mientras Moritz defendía el desarrollo propio. Moritz ganó, y eBay elevó la oferta a 1.5 mil millones, cinco veces la propuesta inicial de Thiel. Ironías del destino: las diferencias de opinión impulsaron el éxito de PayPal y marcaron el inicio de una rivalidad sin fin.
Clarium Capital y la sistematización de la inversión en startups
Tras obtener 60 millones de dólares con la adquisición de PayPal, Thiel se motivó con nuevos objetivos. Durante su etapa en PayPal, él y Howery continuaron gestionando Thiel Capital International, dedicando noches y fines de semana a administrar fondos, combinando acciones, bonos, divisas y startups en una cartera que realizaba 2-3 operaciones anuales.
En 2002, ese mismo año, fundó Clarium Capital, un fondo macrohedge. Su filosofía, que buscaba seguir una visión sistemática del mundo como la de Soros, encajaba con su forma de pensar: era innato en él captar tendencias civilizatorias y resistirse al consenso dominante.
Este modo de pensar se reflejó rápidamente en el mercado: en tres años, los activos de Clarium crecieron de 10 millones a 1,1 mil millones de dólares, logrando en 2003 un rendimiento del 65.6% en ventas en corto del dólar. En 2004, tras un período de declive, en 2005 alcanzó un rendimiento del 57.1%.
Simultáneamente, Thiel y Howery comenzaron a sistematizar sus inversiones en startups, transformando inversiones esporádicas en una estrategia formal. Tras analizar su cartera, descubrieron que su TIR alcanzaba entre el 60 y el 70%, solo con inversiones a tiempo parcial. ¿Qué pasaría si lo hicieran de forma sistemática?
Tras dos años de preparación, Howery empezó a recaudar fondos en 2004. El fondo inicial de 50 millones de dólares, llamado inicialmente Clarium Ventures, fue rebautizado como Founders Fund. La recaudación fue difícil: solo lograron captar 12 millones de dólares externos, por lo que Thiel decidió aportar 38 millones (el 76% del fondo) con fondos propios.
Innovación en la estrategia “amigable con los fundadores”
Dos inversiones personales previas a la creación del primer Founders Fund marcaron el camino para obtener las posiciones más favorables en Silicon Valley, casi por accidente.
La primera fue Palantir, fundada en 2003. Thiel actuó como fundador e inversor, junto a ex empleados de PayPal como Nathan Gettings, y a empleados de Clarium como Joe Lonsdale y Stephen Cohen. En 2004, nombró CEO a su compañero de Stanford, Alex Karp.
La misión de Palantir era provocativa: usar la tecnología de prevención de fraude de PayPal, inspirada en la imagen del “verdadero espadachín del Anillo” de El Señor de los Anillos, para ayudar a los usuarios a obtener insights de datos transversales. Pero, a diferencia de otros servicios empresariales, su cliente principal era el gobierno de EE.UU. y sus aliados.
A pesar del rechazo de legendarios fondos de inversión, Palantir fue muy valorada por In-Q-Tel, la división de inversión de la CIA, que invirtió 2 millones de dólares en su primera inversión externa. Esa inversión le reportó a Thiel beneficios económicos y una recuperación de su reputación. Luego, Founders Fund invirtió un total de 165 millones de dólares, y en diciembre de 2024, sus activos gestionados alcanzaron los 3,05 mil millones de dólares, con un retorno de 18.5 veces.
La segunda inversión fue aún más efectiva. En verano de 2004, Reid Hoffman presentó a Mark Zuckerberg, de 19 años, a Thiel. Hoffman, compañero de PayPal, y Zuckerberg, con diferentes visiones políticas, se respetaban mutuamente.
En una reunión en la lujosa oficina de Clarium, Thiel vio en ese joven de 19 años una “socialidad torpe, típica del síndrome de Asperger”. No intentaba agradar a los demás, y no dudaba en preguntar sobre términos financieros desconocidos. Esa característica, pensaba Thiel, era una fortaleza del emprendedor.
Días después, Thiel acordó invertir 500,000 dólares en Facebook en forma de bonos convertibles. La condición era simple: si para diciembre de 2004 alcanzaban 1.5 millones de usuarios, los bonos se convertirían en acciones, con un 10.2% de participación. Si no, podía retirar su dinero. Aunque no se cumplió la meta, Thiel optó por convertir en acciones.
Años después, Thiel admitió que en la ronda Serie B de Facebook sufrió un sesgo cognitivo: la valoración inicial fue de 5 millones, y ocho meses después, en la Serie B, alcanzó los 85 millones. “El graffiti en la oficina era terrible, y el equipo solo tenía 8 o 9 personas, y parecía que nada cambiaba”, recordó. Ese sesgo le hizo perder la oportunidad de liderar la inversión, y continuó invirtiendo hasta que la valoración de la Serie C alcanzó los 525 millones, cinco veces la valoración inicial. Ironías de la vida: esas diferencias de opinión impulsaron el éxito de Facebook y marcaron el inicio de una rivalidad eterna.
En 2005, Sean Parker se unió como socio inversor en Founders Fund. A los 19 años, Parker había revolucionado la industria con Napster, y luego fundó Plaxo, una app de gestión de contactos que atrajo 20 millones de dólares de inversores como Moritz, aunque fracasó. En verano de 2004, Moritz destituyó a Parker, y la tensión aumentó.
Tras dejar Plaxo, Parker empezó a trabajar con Zuckerberg, con quien se había encontrado a principios de ese año cuando Facebook aún no era oficial. Tras la caída de Plaxo, Parker se reunió con Zuckerberg en Palo Alto y pronto se convirtió en CEO de Facebook.
Su primer acto fue una venganza contra Moritz y Sequoia. En noviembre de 2004, cuando Facebook superó el millón de usuarios, Sequoia intentó contactarlos. Parker y Zuckerberg respondieron con una broma cruel: llegaron tarde, en pijama, y con una presentación titulada “10 razones por las que no deberías invertir en Wirehog”, en la que incluían diapositivas como “sin ingresos”, “llegamos tarde en pijama” y “Sean Parker involucrado”. Ese error fue uno de los más dolorosos en la historia de Sequoia.
El núcleo de la filosofía de Founders Fund era simple pero disruptivo: nunca expulsar a los fundadores. En ese momento, fue una innovación pionera.
El modelo tradicional de capital de riesgo buscaba fundadores tecnológicos, contrataba gestores profesionales y los despedía, dominando a los inversores. Desde los 70, Kleiner Perkins y Sequoia Capital habían tenido éxito con esa estrategia.
Pero la “primacía del fundador” de Thiel no era solo una estrategia diferenciadora, sino que respondía a su visión del mundo, su filosofía y su comprensión de la innovación. Creía firmemente en el valor de los “individuos soberanos” y consideraba que regular a quienes rompían las reglas era un acto no solo económico, sino también una destrucción civilizatoria.
Tras recaudar 50 millones en 2004, Founders Fund volvió a atacar en 2006. Aunque el equipo era completamente nuevo, Parker se unió, Nosek participó a tiempo completo y Thiel fue uno de los primeros inversores en Facebook. Esto enfureció a Moritz.
El CEO de Sequoia intentó bloquear la recaudación. “Cuando estábamos levantando el segundo fondo, en la reunión anual de Sequoia, apareció una diapositiva advirtiendo ‘No te acerques a Founders Fund’”, cuenta Howery. Y más: “Amenazaron a los LP diciendo que si invertían en nosotros, perderían el acceso a Sequoia para siempre”.
Pero ese boomerang en realidad impulsó a Founders Fund: “Los inversores se preguntaban ‘¿Por qué Sequoia es tan miedosa?’, y eso fue una señal positiva”, explica Howery. En 2006, lograron captar 227 millones de dólares, con la participación del fondo de Stanford y reconocimiento institucional.
Inversiones en Facebook, Palantir y SpaceX
La estrategia de inversión de Founders Fund evolucionó desde los 100 millones iniciales a una nueva etapa. Como Thiel despreciaba la gestión institucional, en los primeros dos años el fondo estuvo en un estado de “caos eficiente”. Howery estuvo ocupado explorando proyectos, y el equipo rechazaba reuniones rutinarias.
Con Parker, la gestión se volvió más sistemática. Los tres socios tenían habilidades complementarias: Thiel era estratégico, centrado en tendencias macro y valoraciones; Nosek aportaba creatividad y análisis; Howery se enfocaba en evaluación y modelado financiero; Parker, con su experiencia en productos digitales, entendía profundamente los desafíos del consumidor en Internet.
La inversión en Facebook fue emblemática. Aunque no participó en la Serie A, Founders invirtió en total 8 millones de dólares, logrando un retorno de 3,65 mil millones (46.6 veces).
La inversión en Palantir fue más a largo plazo. Partiendo de los 2 millones de In-Q-Tel, en 2024, Founders había invertido 165 millones, con activos gestionados de 3,05 mil millones y un retorno de 18.5 veces.
Pero la verdadera transformación ocurrió con SpaceX. En 2008, Thiel conoció a Elon Musk en una boda. En ese momento, SpaceX había fracasado tres veces y casi sin fondos. La industria miraba con pesimismo, pero Thiel propuso invertir 5 millones de dólares.
Parker, sin experiencia en el sector, rechazó, pero Nosek y otros socios avanzaron. Nosek propuso aumentar la inversión a 20 millones, valorando la compañía en 315 millones antes de la inversión, la mayor en la historia de Founders Fund, y la decisión resultó ser la más acertada.
“Muchos pensaron que estábamos locos”, admite Howery. Pero confiaron en Musk y en el potencial de la tecnología. La inversión multiplicó por cuatro la inversión inicial, y en 2024, con SpaceX valorada en 350 mil millones, la cartera de la firma alcanzó los 18.2 mil millones, con un retorno de 27.1 veces.
La teoría del deseo de imitación y el giro hacia la tecnología dura
La verdadera singularidad de la estrategia de Founders Fund se manifestó tras 2008, con el giro hacia la tecnología dura. Mientras el mercado de capital de riesgo perseguía los hotspots de Internet para consumidores, Thiel perdió interés.
Este cambio se basó en las ideas del filósofo francés Girard, quien propuso la “teoría del deseo de imitación”: los deseos humanos nacen de la imitación, no del valor intrínseco. Esa idea se convirtió en el marco central para que Thiel analizara el mundo.
Tras el auge de Facebook, la industria del VC se sumó a la moda de copiar productos sociales. Founders invirtió en Gowalla, una red social local, pero con poca convicción. En su libro Zero to One, Thiel resume la estrategia:
“Las empresas exitosas son todas diferentes, y logran monopolios resolviendo problemas únicos. Las empresas fracasadas son iguales, y no logran escapar de la competencia.”
Este concepto guió la estrategia de inversión de Founders. Buscar áreas en las que otros no se atrevan o no puedan entrar.
Thiel se enfocó en la tecnología dura, en construir empresas en el mundo de los átomos, no solo en bits. Esto tuvo un costo: tras Facebook, perdieron oportunidades en Twitter, Pinterest, WhatsApp, Instagram y Snapchat.
Pero, como dice Howery, “con SpaceX, podemos hacer esas cosas sin perder esas oportunidades”. La evidencia de sus inversiones confirma la validez de esta estrategia.
La construcción del imperio inversor de la PayPal Mafia
Al revisar la trayectoria de Founders, se ve cómo la PayPal Mafia transformó la industria del VC. En 2005, 2010 y 2011, lograron los mejores tres fondos en la historia del capital de riesgo, con retornos totales de 26.5, 15.2 y 15 veces, respectivamente, sobre fondos de 22, 25 y 62.5 millones de dólares.
El imperio de inversión de Thiel, Howery, Nosek y Parker no se limita a gestionar fondos: fueron pioneros en la filosofía “fundador amigable”, enfrentándose al modelo “inversor dominante” que dominó 30 años.
Desde la inversión en IronPort en 2002, pasando por SpaceX en 2008, hasta hoy, la PayPal Mafia ha descubierto oportunidades que otros ignoraron, invirtiendo en áreas que otros temen.
Hoy, Founders Fund es una potencia en Silicon Valley, con activos por decenas de miles de millones. Solo en diciembre de 2024, sus participaciones en Palantir y SpaceX suman 21.2 mil millones de dólares. La construcción de este imperio empezó en las luchas internas de PayPal, con Moritz, y con la filosofía de “primacía del fundador”.
El talento de Thiel para colocar a las personas en los lugares adecuados —como B4 para JD, F3 para Sacks, A7 para Zuckerberg, G2 para Musk— ha influido no solo en Silicon Valley, sino en toda la industria tecnológica y en la política estadounidense.
La historia de éxito de la PayPal Mafia no es solo una historia de retornos económicos, sino también una revolución que cambió la relación entre emprendedores e inversores y aportó nuevos valores a toda la industria de la innovación.