Uzbekistán está redefiniendo su enfoque hacia los activos digitales al integrar formalmente las stablecoins en su infraestructura de pagos, marcando un cambio significativo en la postura de Asia Central respecto a las criptomonedas. A partir del 1 de enero de 2026, un nuevo marco regulatorio lanzará un entorno controlado de sandbox supervisado tanto por la Agencia Nacional de Proyectos Prospectivos como por el banco central del país.
El sandbox representa más que un simple campo de pruebas; indica que la política monetaria de Uzbekistán está evolucionando hacia pagos basados en blockchain. Los programas piloto desarrollarán sistemas de pago con stablecoins utilizando tecnología de libro mayor distribuido, permitiendo además que las entidades locales emitan acciones y bonos tokenizados en plataformas de bolsa licenciadas. Este enfoque dual separa la adopción minorista de stablecoins de la tokenización de valores, creando un camino estructurado en lugar de una apertura total.
Monedas Digitales: La Posición Matizada del Banco Central
Curiosamente, el banco central de Uzbekistán sigue siendo cauteloso respecto a una adopción más amplia de criptomonedas. El presidente Timur Ishmetov enfatizó en septiembre que las actividades cripto requieren “un control estricto debido a implicaciones serias en la política monetaria”. Su postura se extiende a las monedas digitales del banco central (CBDCs), que visualiza principalmente para liquidaciones interbancarias en lugar de transacciones de consumidores—contradiciendo las narrativas de CBDC minoristas en otros lugares.
Este enfoque mesurado refleja una madurez regulatoria en crecimiento. En marzo de 2024, la Agencia Nacional de Proyectos Prospectivos de Uzbekistán duplicó las tarifas mensuales para los participantes del mercado cripto hasta aproximadamente $20,015, demostrando que la regulación y la generación de ingresos ahora coexisten.
Aceleración Regional: La Carrera de Criptomonedas en Asia Central
El lanzamiento del sandbox de Uzbekistán ocurre mientras Asia Central moderniza rápidamente su ecosistema de activos digitales. Kirguistán lanzó en octubre una stablecoin vinculada al som mientras avanza en su propia investigación sobre CBDC, y ha comenzado a conceptualizar una reserva de criptomonedas respaldada por el estado. Kazajistán, sin embargo, se está consolidando como líder en la región—su Agencia de Monitoreo Financiero eliminó en 2024 a 130 plataformas cripto involucradas en lavado de dinero, mientras pilotoa tanto una moneda digital del banco central como apoya una stablecoin respaldada por asociaciones que poseen activos como BNB.
Esta combinación paradójica—aplicación simultánea y innovación—define la política moderna de activos digitales en Asia Central. El nuevo marco de Uzbekistán posiciona al país como un participante equilibrado en esta evolución regional, sin adoptar ni rechazar las criptomonedas en su totalidad, sino canalizándolas a través de salvaguardas institucionales diseñadas para la estabilidad monetaria y la protección de los inversores.
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La evolución de la moneda en Uzbekistán: las stablecoins ingresan en el sistema de pagos formal a través de un sandbox regulatorio
Uzbekistán está redefiniendo su enfoque hacia los activos digitales al integrar formalmente las stablecoins en su infraestructura de pagos, marcando un cambio significativo en la postura de Asia Central respecto a las criptomonedas. A partir del 1 de enero de 2026, un nuevo marco regulatorio lanzará un entorno controlado de sandbox supervisado tanto por la Agencia Nacional de Proyectos Prospectivos como por el banco central del país.
El sandbox representa más que un simple campo de pruebas; indica que la política monetaria de Uzbekistán está evolucionando hacia pagos basados en blockchain. Los programas piloto desarrollarán sistemas de pago con stablecoins utilizando tecnología de libro mayor distribuido, permitiendo además que las entidades locales emitan acciones y bonos tokenizados en plataformas de bolsa licenciadas. Este enfoque dual separa la adopción minorista de stablecoins de la tokenización de valores, creando un camino estructurado en lugar de una apertura total.
Monedas Digitales: La Posición Matizada del Banco Central
Curiosamente, el banco central de Uzbekistán sigue siendo cauteloso respecto a una adopción más amplia de criptomonedas. El presidente Timur Ishmetov enfatizó en septiembre que las actividades cripto requieren “un control estricto debido a implicaciones serias en la política monetaria”. Su postura se extiende a las monedas digitales del banco central (CBDCs), que visualiza principalmente para liquidaciones interbancarias en lugar de transacciones de consumidores—contradiciendo las narrativas de CBDC minoristas en otros lugares.
Este enfoque mesurado refleja una madurez regulatoria en crecimiento. En marzo de 2024, la Agencia Nacional de Proyectos Prospectivos de Uzbekistán duplicó las tarifas mensuales para los participantes del mercado cripto hasta aproximadamente $20,015, demostrando que la regulación y la generación de ingresos ahora coexisten.
Aceleración Regional: La Carrera de Criptomonedas en Asia Central
El lanzamiento del sandbox de Uzbekistán ocurre mientras Asia Central moderniza rápidamente su ecosistema de activos digitales. Kirguistán lanzó en octubre una stablecoin vinculada al som mientras avanza en su propia investigación sobre CBDC, y ha comenzado a conceptualizar una reserva de criptomonedas respaldada por el estado. Kazajistán, sin embargo, se está consolidando como líder en la región—su Agencia de Monitoreo Financiero eliminó en 2024 a 130 plataformas cripto involucradas en lavado de dinero, mientras pilotoa tanto una moneda digital del banco central como apoya una stablecoin respaldada por asociaciones que poseen activos como BNB.
Esta combinación paradójica—aplicación simultánea y innovación—define la política moderna de activos digitales en Asia Central. El nuevo marco de Uzbekistán posiciona al país como un participante equilibrado en esta evolución regional, sin adoptar ni rechazar las criptomonedas en su totalidad, sino canalizándolas a través de salvaguardas institucionales diseñadas para la estabilidad monetaria y la protección de los inversores.