Escucha una de las metáforas audaces del cofundador de Ethereum recientemente: Ethereum es como el próximo Linux. A primera vista puede parecer abstracto, pero pensándolo bien, los trayectos de estos dos proyectos tienen varias similitudes: ambos son ecosistemas de código abierto y ambos han logrado una expansión infinita gracias a una personalización ilimitada. Linux ha personalizado innumerables sistemas de software en todo el mundo, ¿y qué hay de Ethereum? Detrás de él ya se han gestado 127 redes Layer2.
¿Qué tan loca es esta cifra? Estas redes de segunda capa no solo están creciendo rápidamente en Ethereum, sino que también están cambiando por completo la naturaleza de todo el ecosistema. Antes, Ethereum solo se consideraba una "capa de liquidación financiera", pero ahora se ha convertido en un sistema operativo versátil para identidad digital, interacción social y gobernanza en la cadena. La visión definitiva de Vitalik es aún más audaz: hacer de Ethereum el "motor de consenso" de toda Internet, permitiendo que la transferencia de valor, el cálculo distribuido e incluso la gestión de riesgos funcionen completamente en la cadena.
Parece que todo avanza en la dirección de ese sueño. Las redes de segunda capa florecen, la experiencia del usuario mejora notablemente y el ecosistema prospera con gran entusiasmo. Pero también surgen problemas. La competencia interna, la caída de ingresos, estas sombras se acercan. La presión de una competencia cada vez más intensa no puede ser ignorada.
Sin embargo, las voces de los defensores también son interesantes: creen que cuanto más feroz sea la competencia, más opciones tendrán los usuarios, lo que en última instancia impulsará un efecto de red aún más fuerte. En otras palabras, esta lucha no es una burbuja, sino más bien un signo previo a una explosión.
¿Quién tiene más razón? ¿Puede Ethereum realmente replicar la leyenda de Linux y convertirse en la infraestructura de la próxima generación de Internet? Es una pregunta que vale la pena reflexionar.
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mev_me_maybe
· 01-09 02:01
¿127 L2? Esto es realmente la ley de la selva, la supervivencia del más apto.
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SocialFiQueen
· 01-09 02:00
127 L2 pueden parecer impresionantes, pero al ver a este grupo de "sistemas operativos todo en uno" enfrentándose entre sí, me da un poco de risa... ¿Realmente pueden generar un efecto de red? ¿O es solo otra forma de hacer dinero fácil con los inversores?
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MetaMuskRat
· 01-09 01:58
¿127 L2? ¿Hasta qué punto tendrá que llegar la competencia...
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NFTDreamer
· 01-09 01:54
¿127 L2? Es un poco exagerado, pero se siente una fuerte sensación de competencia desleal.
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NotFinancialAdvice
· 01-09 01:53
127 L2 parecen muy impresionantes, pero en realidad solo unos pocos son los que se usan realmente.
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SighingCashier
· 01-09 01:52
¿127 L2? Mejor ni escucharlo, en realidad no hay muchos que estén realmente activos.
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LiquidityHunter
· 01-09 01:50
127 capas de Layer2 suenan ruidosas, pero ¿cuántas realmente tienen profundidad de liquidez? La desviación del precio es la verdadera realidad.
Escucha una de las metáforas audaces del cofundador de Ethereum recientemente: Ethereum es como el próximo Linux. A primera vista puede parecer abstracto, pero pensándolo bien, los trayectos de estos dos proyectos tienen varias similitudes: ambos son ecosistemas de código abierto y ambos han logrado una expansión infinita gracias a una personalización ilimitada. Linux ha personalizado innumerables sistemas de software en todo el mundo, ¿y qué hay de Ethereum? Detrás de él ya se han gestado 127 redes Layer2.
¿Qué tan loca es esta cifra? Estas redes de segunda capa no solo están creciendo rápidamente en Ethereum, sino que también están cambiando por completo la naturaleza de todo el ecosistema. Antes, Ethereum solo se consideraba una "capa de liquidación financiera", pero ahora se ha convertido en un sistema operativo versátil para identidad digital, interacción social y gobernanza en la cadena. La visión definitiva de Vitalik es aún más audaz: hacer de Ethereum el "motor de consenso" de toda Internet, permitiendo que la transferencia de valor, el cálculo distribuido e incluso la gestión de riesgos funcionen completamente en la cadena.
Parece que todo avanza en la dirección de ese sueño. Las redes de segunda capa florecen, la experiencia del usuario mejora notablemente y el ecosistema prospera con gran entusiasmo. Pero también surgen problemas. La competencia interna, la caída de ingresos, estas sombras se acercan. La presión de una competencia cada vez más intensa no puede ser ignorada.
Sin embargo, las voces de los defensores también son interesantes: creen que cuanto más feroz sea la competencia, más opciones tendrán los usuarios, lo que en última instancia impulsará un efecto de red aún más fuerte. En otras palabras, esta lucha no es una burbuja, sino más bien un signo previo a una explosión.
¿Quién tiene más razón? ¿Puede Ethereum realmente replicar la leyenda de Linux y convertirse en la infraestructura de la próxima generación de Internet? Es una pregunta que vale la pena reflexionar.