Pensaba que la vida era una cuesta arriba recta, hasta que en el año de mi graduación, mi línea de vida K de repente dibujó una gran vela bajista.
Fracasé en el examen de ingreso a la maestría, tuve dificultades para encontrar trabajo, las solicitudes enviadas se perdieron en el olvido, cada día me quedaba en un piso alquilado comiendo fideos instantáneos, viendo cómo el saldo de mi cuenta se reducía día a día, como la media móvil en un gráfico K que desciende constantemente, sin esperanza alguna. En ese momento, era como un novato en el mundo de las criptomonedas que compra en la cima y queda atrapado, con las manos temblando de miedo, sin siquiera tener el valor de vender para cortar pérdidas.
La oportunidad surgió en una noche profunda. Vi un video corto que decía: “La línea de vida K no siempre está en caída, mientras te atrevas a reponer posiciones, hay posibilidad de revertir”. Mordiéndome los labios, invertí mis últimos ahorros en un curso de habilidades, durante el día estudiaba en la biblioteca libros especializados, por la noche practicaba en la computadora, y cuando me sentía cansado, me pellizcaba para seguir adelante. Así, recuperé poco a poco medio año de tiempo perdido.
En esos días, la línea de vida K empezó a formar un fondo, las pequeñas velas alcistas eran medallas ganadas tras noches en vela. Luego, en las entrevistas, conseguí ofertas gracias a mis habilidades sólidas, y tras convertirme en empleado fijo, aproveché la oportunidad para liderar grandes proyectos. Finalmente, la línea de vida K dibujó una hermosa vela larga al alza.
Ahora, mirando hacia atrás, esas caídas difíciles y oscilaciones solo sirvieron para acumular fuerza. Como en el mercado de criptomonedas, soportar la volatilidad es necesario para esperar la ola principal de subida.
La línea de vida K no siempre está en rojo, pero mientras no vendas tus activos y mantengas la paciencia, eventualmente llegará esa ola de subida que te pertenece.
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#我踏马来了
Línea de vida K: Gran potencial
Pensaba que la vida era una cuesta arriba recta, hasta que en el año de mi graduación, mi línea de vida K de repente dibujó una gran vela bajista.
Fracasé en el examen de ingreso a la maestría, tuve dificultades para encontrar trabajo, las solicitudes enviadas se perdieron en el olvido, cada día me quedaba en un piso alquilado comiendo fideos instantáneos, viendo cómo el saldo de mi cuenta se reducía día a día, como la media móvil en un gráfico K que desciende constantemente, sin esperanza alguna. En ese momento, era como un novato en el mundo de las criptomonedas que compra en la cima y queda atrapado, con las manos temblando de miedo, sin siquiera tener el valor de vender para cortar pérdidas.
La oportunidad surgió en una noche profunda. Vi un video corto que decía: “La línea de vida K no siempre está en caída, mientras te atrevas a reponer posiciones, hay posibilidad de revertir”. Mordiéndome los labios, invertí mis últimos ahorros en un curso de habilidades, durante el día estudiaba en la biblioteca libros especializados, por la noche practicaba en la computadora, y cuando me sentía cansado, me pellizcaba para seguir adelante. Así, recuperé poco a poco medio año de tiempo perdido.
En esos días, la línea de vida K empezó a formar un fondo, las pequeñas velas alcistas eran medallas ganadas tras noches en vela. Luego, en las entrevistas, conseguí ofertas gracias a mis habilidades sólidas, y tras convertirme en empleado fijo, aproveché la oportunidad para liderar grandes proyectos. Finalmente, la línea de vida K dibujó una hermosa vela larga al alza.
Ahora, mirando hacia atrás, esas caídas difíciles y oscilaciones solo sirvieron para acumular fuerza. Como en el mercado de criptomonedas, soportar la volatilidad es necesario para esperar la ola principal de subida.
La línea de vida K no siempre está en rojo, pero mientras no vendas tus activos y mantengas la paciencia, eventualmente llegará esa ola de subida que te pertenece.