#加密货币监管框架 Cuando vi esta noticia, me sumí en una profunda reflexión. Una deuda de 37 billones de dólares, completar un "reinicio a nivel sistémico" con criptomonedas y stablecoins —suena como un cuento de hadas, pero pensándolo bien, en esencia es solo un truco viejo con una nueva cara.
En estos años en cadena, he visto a demasiadas personas deslumbradas por conceptos nuevos. Los stablecoins suenan neutrales y convenientes, pero la lógica detrás es bastante clara: si Estados Unidos deprecia la deuda mediante la inflación, la pérdida ya no la soportan solo los estadounidenses, sino que es compartida por todos los que poseen stablecoins globalmente. Es como pasar una patata caliente, a través de un mecanismo de "distribución + control", desde los teléfonos inteligentes hasta las manos de todos.
Lo más doloroso es esa lección histórica —el momento en 1971 cuando Nixon cortó la conversión dólar-oro. Las promesas seguían ahí, pero su cumplimiento terminó con una "broma". ¿Ahora nos piden que confiemos en un sistema de tokens digitales basado en "por favor, crédanle a nuestro criterio"? Este no es un problema que la tecnología pueda resolver, es un problema de estructura de poder.
Lo que hay que vigilar más es esos experimentos invisibles —empresas privadas acumulando activos, gobiernos con participaciones indirectas, disposiciones que parecen descentralizadas. Cuando finalmente salgan a la luz algún día, la mayoría se dará cuenta de que ya había sido incorporada a este sistema.
El secreto para vivir más tiempo es: no dejes que el brillo de conceptos nuevos te engañe, siempre hazte una pregunta —¿quién está asumiendo el riesgo detrás de esta ganancia? Si la respuesta es "el mundo entero", entonces debes tener especial cuidado.
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#加密货币监管框架 Cuando vi esta noticia, me sumí en una profunda reflexión. Una deuda de 37 billones de dólares, completar un "reinicio a nivel sistémico" con criptomonedas y stablecoins —suena como un cuento de hadas, pero pensándolo bien, en esencia es solo un truco viejo con una nueva cara.
En estos años en cadena, he visto a demasiadas personas deslumbradas por conceptos nuevos. Los stablecoins suenan neutrales y convenientes, pero la lógica detrás es bastante clara: si Estados Unidos deprecia la deuda mediante la inflación, la pérdida ya no la soportan solo los estadounidenses, sino que es compartida por todos los que poseen stablecoins globalmente. Es como pasar una patata caliente, a través de un mecanismo de "distribución + control", desde los teléfonos inteligentes hasta las manos de todos.
Lo más doloroso es esa lección histórica —el momento en 1971 cuando Nixon cortó la conversión dólar-oro. Las promesas seguían ahí, pero su cumplimiento terminó con una "broma". ¿Ahora nos piden que confiemos en un sistema de tokens digitales basado en "por favor, crédanle a nuestro criterio"? Este no es un problema que la tecnología pueda resolver, es un problema de estructura de poder.
Lo que hay que vigilar más es esos experimentos invisibles —empresas privadas acumulando activos, gobiernos con participaciones indirectas, disposiciones que parecen descentralizadas. Cuando finalmente salgan a la luz algún día, la mayoría se dará cuenta de que ya había sido incorporada a este sistema.
El secreto para vivir más tiempo es: no dejes que el brillo de conceptos nuevos te engañe, siempre hazte una pregunta —¿quién está asumiendo el riesgo detrás de esta ganancia? Si la respuesta es "el mundo entero", entonces debes tener especial cuidado.