Trasfondo de las señales políticas: el filtro para la próxima tendencia
Recientemente, en el mundo de las criptomonedas ha circulado una noticia que fácilmente puede ser interpretada como ruido político, pero en realidad merece una atención seria: el capital criptográfico está participando en la política a través de donaciones, anticipándose a la batalla por las reglas de regulación en EE. UU.
Este asunto en sí no afecta directamente el precio de las monedas, pero está cambiando silenciosamente una cuestión aún más crucial: qué monedas serán realmente aceptadas por este sistema en el futuro.
En los últimos años, la mayor incertidumbre en el mundo cripto no ha sido la subida o bajada de precios, sino la ambigüedad de las reglas. Los proyectos temen, las instituciones temen aún más, y el dinero no se ha atrevido a entrar a gran escala.
Y ahora, la cuestión ha pasado de si se regula o no, a cómo se regula y quién regula. Una vez que la regulación sea clara, el mercado se segmentará, y esa segmentación será cada vez más rápida.
Los primeros en beneficiarse de la regulación serán Bitcoin y Ethereum. Ya se consideran activos subyacentes por defecto; la regulación solo facilitará que los ETF, opciones y asignaciones institucionales sean más fluidas. No necesariamente serán los que más suban, pero sin duda serán los primeros en recibir capital.
Luego, se beneficiarán gradualmente las stablecoins reguladas y las infraestructuras relacionadas con pagos y liquidaciones.
Para los reguladores, lo fundamental no es limitar la innovación, sino garantizar la seguridad financiera. Una vez que las reglas se implementen, los proyectos con reservas transparentes y estructuras claras serán los que permanezcan, mientras que aquellos que sobreviven en la zona gris verán su entorno de supervivencia cada vez más comprimido.
Las plataformas de trading y proyectos de infraestructura con caminos regulatorios claros también tienden a estar subvalorados. Tras la regulación, ya no se trata de quién es más agresivo, sino de quién puede aceptar de manera estable los fondos institucionales y el flujo a largo plazo. El valor, a menudo, será reevaluado en las etapas medias y tardías.
Por eso, esta ronda de cambios políticos y regulatorios no está diciendo que el mercado vaya a subir de inmediato, sino que está marcando una línea anticipada: qué activos se convertirán en la corriente principal en la próxima tendencia y cuáles quedarán en la periferia.
Las ventajas regulatorias nunca son para los más audaces, sino para los que mejor se adapten a las reglas. Lentamente, pero con alcance duradero. Esa es la verdadera variable a largo plazo que vale la pena seguir.
#监管红利 #Observatorio cripto #Política de criptomonedas
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Trasfondo de las señales políticas: el filtro para la próxima tendencia
Recientemente, en el mundo de las criptomonedas ha circulado una noticia que fácilmente puede ser interpretada como ruido político, pero en realidad merece una atención seria: el capital criptográfico está participando en la política a través de donaciones, anticipándose a la batalla por las reglas de regulación en EE. UU.
Este asunto en sí no afecta directamente el precio de las monedas, pero está cambiando silenciosamente una cuestión aún más crucial: qué monedas serán realmente aceptadas por este sistema en el futuro.
En los últimos años, la mayor incertidumbre en el mundo cripto no ha sido la subida o bajada de precios, sino la ambigüedad de las reglas. Los proyectos temen, las instituciones temen aún más, y el dinero no se ha atrevido a entrar a gran escala.
Y ahora, la cuestión ha pasado de si se regula o no, a cómo se regula y quién regula. Una vez que la regulación sea clara, el mercado se segmentará, y esa segmentación será cada vez más rápida.
Los primeros en beneficiarse de la regulación serán Bitcoin y Ethereum. Ya se consideran activos subyacentes por defecto; la regulación solo facilitará que los ETF, opciones y asignaciones institucionales sean más fluidas. No necesariamente serán los que más suban, pero sin duda serán los primeros en recibir capital.
Luego, se beneficiarán gradualmente las stablecoins reguladas y las infraestructuras relacionadas con pagos y liquidaciones.
Para los reguladores, lo fundamental no es limitar la innovación, sino garantizar la seguridad financiera. Una vez que las reglas se implementen, los proyectos con reservas transparentes y estructuras claras serán los que permanezcan, mientras que aquellos que sobreviven en la zona gris verán su entorno de supervivencia cada vez más comprimido.
Las plataformas de trading y proyectos de infraestructura con caminos regulatorios claros también tienden a estar subvalorados. Tras la regulación, ya no se trata de quién es más agresivo, sino de quién puede aceptar de manera estable los fondos institucionales y el flujo a largo plazo. El valor, a menudo, será reevaluado en las etapas medias y tardías.
Por eso, esta ronda de cambios políticos y regulatorios no está diciendo que el mercado vaya a subir de inmediato, sino que está marcando una línea anticipada: qué activos se convertirán en la corriente principal en la próxima tendencia y cuáles quedarán en la periferia.
Las ventajas regulatorias nunca son para los más audaces, sino para los que mejor se adapten a las reglas. Lentamente, pero con alcance duradero. Esa es la verdadera variable a largo plazo que vale la pena seguir.
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