La libra esterlina enfrenta una doble presión en su cotización, con una revisión a la baja en la previsión de tendencia



A principios de diciembre, la libra esterlina frente al dólar estadounidense subió brevemente hasta el nivel de 1.3350, alcanzando un máximo cercano al mes, con una subida del 1.08%. El principal impulsor de esta recuperación proviene de un dólar débil: los datos de empleo ADP de noviembre en EE. UU. estuvieron por debajo de las expectativas, además de las insinuaciones del gobierno de Trump sobre el nombramiento del presidente de la Reserva Federal, lo que llevó a los mercados a reevaluar la probabilidad de una bajada de tipos por parte de la Fed. Al mismo tiempo, tras la publicación del presupuesto del Reino Unido, la preocupación del mercado por la deuda británica se alivió temporalmente, lo que generó una demanda técnica de rebote en la libra.

Sin embargo, este rebote podría ser solo una ilusión pasajera. Goldman Sachs y Deutsche Bank han emitido advertencias, señalando que la tendencia a largo plazo de la libra está atrapada por problemas estructurales. El Banco de Inglaterra planea realizar dos recortes de tipos antes de junio del próximo año, llevando la tasa de interés política al 3.5%, lo que implica que el ciclo de flexibilización está a punto de concluir. Al mismo tiempo, la presión fiscal en el Reino Unido se intensifica: se espera que el gasto aumente significativamente en los próximos dos años, seguido de medidas de austeridad. Esta combinación de «recortes de tipos + austeridad fiscal» es extremadamente perjudicial para la cotización de la libra.

Deutsche Bank señala que los problemas presupuestarios del Reino Unido seguirán siendo una preocupación a largo plazo para el mercado, y que las noticias negativas podrían ser constantes. En un contexto de falta de soluciones claras, esta sombra seguirá presionando a la baja a la libra. Goldman Sachs, por su parte, enfatiza que los riesgos en el mercado laboral del Reino Unido están aumentando, lo que reducirá aún más las expectativas de tipos bajos, generando un impulso bajista adicional para la libra. En comparación con otras monedas G-10 en Europa, la desventaja de la libra es aún más evidente.

Basándose en esta lógica, Goldman Sachs ajustó su previsión de cotización del euro frente a la libra. A corto plazo (3 meses), se espera que el euro/libra suba hasta 0.89, en 6 meses hasta 0.90, y en un año alcance 0.92. Esto implica que, en la visión de las instituciones, la libra enfrenta una presión de depreciación bastante clara. Aunque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha revisado al alza su previsión de crecimiento para el Reino Unido en 2026 hasta el 1.2%, la desconexión entre política fiscal y monetaria ya se ha convertido en una situación difícil de revertir. En cuanto a la tendencia de la libra, la previsión indica que, aunque pueda experimentar rebotes a corto plazo, la presión a largo plazo sigue siendo dominante.
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