Regresar a la etapa en la que recién te graduaste de la universidad y no tienes nada, solo hay varias opciones.
La primera, tomarse la enseñanza del examen de ingreso como un negocio. Aunque las condiciones eran difíciles en su momento, aún así lograste pasar, y usaste esa experiencia para ayudar a otros, ofreciendo tutorías con pago y devolviendo el dinero si no aprueban—este modelo puede mantenerse sin problema.
La segunda es más interesante. Encontrar una empresa que realmente te guste, con un jefe que aprecies, y ponerse a trabajar con entusiasmo. No es para ganar dinero rápido, sino para ser valorado y confiado con responsabilidades importantes. Lo mejor de esta opción es que el trabajo en sí mismo es una fuente de felicidad, y puedes aprender de personas brillantes todos los días, creciendo de manera sutil pero constante.
Por supuesto, el contexto actual es completamente diferente. Las oportunidades abundan y las opciones son tan variadas que marean. En comparación con aquella época, los jóvenes de hoy tienen muchas más posibilidades. La clave es pensar bien qué es lo que realmente quieres—¿una monetización rápida o una acumulación a largo plazo? ¿Es tu esfuerzo personal o aprovechar el apoyo externo para crecer?
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Regresar a la etapa en la que recién te graduaste de la universidad y no tienes nada, solo hay varias opciones.
La primera, tomarse la enseñanza del examen de ingreso como un negocio. Aunque las condiciones eran difíciles en su momento, aún así lograste pasar, y usaste esa experiencia para ayudar a otros, ofreciendo tutorías con pago y devolviendo el dinero si no aprueban—este modelo puede mantenerse sin problema.
La segunda es más interesante. Encontrar una empresa que realmente te guste, con un jefe que aprecies, y ponerse a trabajar con entusiasmo. No es para ganar dinero rápido, sino para ser valorado y confiado con responsabilidades importantes. Lo mejor de esta opción es que el trabajo en sí mismo es una fuente de felicidad, y puedes aprender de personas brillantes todos los días, creciendo de manera sutil pero constante.
Por supuesto, el contexto actual es completamente diferente. Las oportunidades abundan y las opciones son tan variadas que marean. En comparación con aquella época, los jóvenes de hoy tienen muchas más posibilidades. La clave es pensar bien qué es lo que realmente quieres—¿una monetización rápida o una acumulación a largo plazo? ¿Es tu esfuerzo personal o aprovechar el apoyo externo para crecer?