
La población no bancarizada engloba a quienes no disponen de cuentas bancarias y, en consecuencia, no pueden acceder a servicios financieros tradicionales como depósitos, transferencias o préstamos. En otras palabras, son personas que dependen exclusivamente del efectivo y no pueden utilizar servicios bancarios.
Los no bancarizados se encuentran habitualmente en áreas rurales o suburbanas, aunque también pueden ser trabajadores temporales, inmigrantes recientes o autónomos en entornos urbanos. Las causas de la exclusión bancaria son diversas: falta de identificación oficial, requisitos elevados para abrir cuentas, comisiones poco rentables, sucursales distantes o desconfianza hacia el sistema bancario. Por ello, estas personas afrontan dificultades para recibir pagos, ahorrar y realizar transferencias internacionales.
Las causas de la exclusión bancaria suelen estar asociadas a la verificación de identidad, el coste y la accesibilidad. Muchas personas carecen de la documentación o el historial crediticio necesarios para abrir una cuenta. Además, las comisiones por cuentas pequeñas, transferencias interbancarias o requisitos de saldo mínimo hacen que la banca resulte inviable para quienes tienen ingresos bajos. Por otro lado, las barreras geográficas y digitales—como sucursales remotas, escasa alfabetización digital o mala conectividad—limitan aún más el acceso.
También hay quienes optan por no abrir cuentas por motivos de privacidad, desconfianza derivada de experiencias previas o insatisfacción con las comisiones. No obstante, ello no implica que no requieran soluciones modernas de pago o ahorro.
Las principales dificultades de los no bancarizados están relacionadas con la recepción y realización de pagos, así como con el resguardo de valor. Los salarios suelen abonarse en efectivo, lo que dificulta su gestión y almacenamiento, y eleva el riesgo de pérdida o robo. Los pagos deben realizarse en persona y en efectivo, lo que complica la compra en línea o la suscripción a servicios digitales.
Las remesas internacionales resultan aún más complejas. Los canales tradicionales exigen documentación, aplican altas comisiones y procesan las operaciones lentamente; los retrasos son habituales en festivos o entre distintas zonas horarias. El efectivo no genera intereses ni permite diversificar riesgos.
Por ejemplo, muchos trabajadores de la construcción deben recargar los móviles de sus familiares en tiendas tras cobrar en efectivo, pagar alquileres en metálico o enviar dinero a casa, siempre con opciones limitadas y costes elevados.
La conexión entre la población no bancarizada y Web3 reside en la accesibilidad. Web3 alude a redes abiertas y ecosistemas de aplicaciones basados en tecnología blockchain. Con un teléfono móvil y acceso a internet, cualquier persona puede crear una wallet on-chain para enviar o recibir activos digitales. En este contexto, una “wallet” actúa como un número de cuenta digital gratuito y accesible para todos.
Web3 no sustituye a la banca tradicional, sino que complementa sus servicios, especialmente para pagos transfronterizos ágiles que pueden realizarse en cualquier momento y lugar, cuando los canales convencionales resultan inaccesibles o demasiado costosos. No obstante, el cumplimiento normativo y la gestión de riesgos siguen siendo esenciales.
Las stablecoins son activos digitales vinculados al valor de monedas fiduciarias (como el dólar estadounidense) y funcionan como equivalentes digitales del efectivo (por ejemplo, “dólares electrónicos”). Entre las más utilizadas figuran USDT y USDC. Su principal ventaja es la reducción de la volatilidad, lo que simplifica las transacciones.
Para recibir pagos, basta con facilitar la dirección de la wallet (similar a un número de cuenta) para que otros envíen stablecoins, normalmente en blockchains de bajas comisiones como TRON usando USDT. Para realizar pagos, simplemente se envían stablecoins a la dirección del destinatario desde una wallet móvil; la operación suele completarse en pocos minutos.
Para retirar efectivo, es preciso contar con una solución de on-ramp/off-ramp. Los mercados peer-to-peer (P2P) locales permiten intercambiar stablecoins por moneda local o saldo de wallets móviles. Los canales varían según el país; es imprescindible informarse previamente sobre los métodos locales más habituales y los requisitos de cumplimiento.
El efectivo y las stablecoins pueden intercambiarse mediante operaciones P2P, siempre bajo el cumplimiento de la legislación local y priorizando la seguridad de la transacción.
Paso 1: Prepara tu dispositivo móvil y asegúrate de contar con una conexión a internet estable y configuraciones básicas de seguridad activadas. Instala la aplicación oficial de Gate o accede a la web oficial. Activa el bloqueo de pantalla y la protección por SMS/correo electrónico.
Paso 2: Registra una cuenta en Gate y completa la verificación de identidad obligatoria (KYC). KYC (“Know Your Customer”) es un proceso de cumplimiento que suele requerir un documento oficial y reconocimiento facial. Si careces de la documentación necesaria, es posible que no puedas acceder a servicios P2P; respeta siempre la normativa local y busca alternativas conformes en caso necesario.
Paso 3: En la sección “Compra Fiat” o “Trading P2P” de Gate, consulta los comercios locales. Elige vendedores que admitan tus métodos de pago preferidos, como transferencias bancarias locales, wallets móviles o intercambios de efectivo en persona (la disponibilidad depende de la política de la plataforma y de la oferta del comerciante).
Paso 4: Aclara los detalles de la operación con el comerciante antes de realizar el pedido. Confirma tipos de cambio, comisiones, plazos de liquidación y métodos de pago. Guarda los registros de la conversación y evita eludir la plataforma para comunicaciones o transferencias, minimizando así los riesgos de disputas.
Paso 5: Finaliza la liquidación siguiendo los procedimientos de la plataforma. La mayoría utiliza un mecanismo de escrow que libera stablecoins o moneda fiduciaria solo tras la confirmación de recepción por parte del comerciante. Al finalizar, comprueba el saldo de tu wallet o cuenta.
Paso 6: Transfiere las stablecoins a tu wallet on-chain personal o sigue utilizando la wallet de la plataforma según tus necesidades. Si transfieres on-chain, asegúrate de guardar de forma segura tu frase mnemotécnica y clave privada. Trata tu clave privada como una “llave de casa”: si la pierdes o se ve comprometida, los fondos pueden ser irrecuperables.
El primer riesgo es la volatilidad de precios y tipos de cambio. La mayoría de las criptomonedas presentan grandes fluctuaciones de valor; incluso las stablecoins implican riesgos del emisor y de cumplimiento. Opta siempre por stablecoins reconocidas y transparentes, y mantente atento a los comunicados oficiales.
El segundo riesgo es de contraparte y fraude. Las operaciones P2P son transacciones entre particulares: evita los intercambios fuera de la plataforma sin servicios de escrow y desconfía de tácticas como cambios de precio, transferencias falsas o reversiones de pago.
El tercer riesgo es el cumplimiento normativo y la fiscalidad. La regulación de los criptoactivos varía mucho según país o región. El registro de cuentas, los procedimientos KYC, las transacciones internacionales, los depósitos y retiradas pueden estar sujetos a obligaciones de reporte o límites. Consulta siempre los avisos de cumplimiento de Gate y cumple estrictamente la legislación local.
Por último, la seguridad de la wallet es crítica. Protege tus claves privadas y frases mnemotécnicas con copias de seguridad offline; nunca uses capturas de pantalla ni almacenamiento en la nube en texto plano. Si pierdes el móvil, utiliza tu frase mnemotécnica en otro dispositivo para restaurar tu wallet y transferir tus activos.
A escala global, la proporción de personas no bancarizadas ha disminuido en la última década gracias al auge de los pagos móviles y las iniciativas de identidad digital. Los informes Findex del Banco Mundial muestran avances constantes en inclusión financiera; los informes anuales de GSMA reflejan el crecimiento sostenido de las cuentas de wallets móviles.
De cara a 2025, muchos países impulsan sistemas de pagos instantáneos, identidades electrónicas y canales internacionales de menor coste. Paralelamente, los criptoactivos y las stablecoins se emplean cada vez más en pequeñas transferencias internacionales, pero la regulación es cada vez más clara, con mayor énfasis en la transparencia del emisor y auditorías de reservas.
Paso 1: Identifica tus necesidades: ¿vas a recibir salarios, enviar remesas familiares o realizar pequeños pagos diarios? Tus necesidades determinarán el tipo de wallet y blockchain más adecuados.
Paso 2: Elige el tipo de wallet. Si buscas simplicidad, utiliza una wallet custodial (la plataforma gestiona las claves); si prefieres control total, elige una wallet no custodial (gestionas tus propias claves privadas). Comienza con importes pequeños mientras te familiarizas con el proceso.
Paso 3: Comprende las stablecoins y las comisiones de red. Prioriza redes ampliamente utilizadas y de bajo coste en tu región, como USDT en TRON, y familiarízate con las “gas fees” habituales por transferencia.
Paso 4: Planifica cómo vas a depositar y retirar fondos. En Gate, revisa qué canales de compra fiat o P2P están disponibles localmente; compara tipos de cambio y comisiones, dejando un margen de seguridad.
Paso 5: Adopta hábitos seguros: activa la autenticación en dos pasos (2FA), diversifica los fondos en varias wallets/plataformas y actualiza regularmente la configuración de seguridad.
Paso 6: Mantente conforme a la normativa siguiendo las novedades regulatorias locales y los avisos de la plataforma; evita superar los límites de transacción o incumplir obligaciones de reporte.
No disponer de cuenta bancaria no implica exclusión financiera pasiva. Con acceso a móvil e internet, y cumpliendo la normativa vigente, los no bancarizados pueden aprovechar Web3 y stablecoins como herramientas adicionales para pagos y ahorro. Lo fundamental es partir de necesidades concretas, elegir redes y wallets conocidas, utilizar plataformas conformes como Gate para depósitos y retiradas, controlar el tamaño y riesgo de las transacciones y mantenerse informado sobre normativa y seguridad. Así se logra un equilibrio entre accesibilidad, eficiencia de costes y seguridad.
Los no bancarizados afrontan grandes dificultades para resguardar efectivo con seguridad, realizar transferencias a distancia y acceder a servicios financieros. Depender solo del efectivo los expone a robos y les impide generar historial crediticio. Las criptomonedas y stablecoins abren nuevas alternativas al permitir transferir y almacenar valor directamente desde el móvil.
Las stablecoins (como USDT o USDC) son activos digitales vinculados a monedas fiduciarias como el dólar estadounidense, con valor relativamente estable. Los no bancarizados pueden utilizar wallets móviles para almacenar stablecoins y realizar remesas internacionales, pagos cotidianos o ahorrar, evitando las barreras de la banca tradicional y los elevados costes de conversión de divisas.
Los usuarios no bancarizados pueden recurrir a plataformas de trading P2P (como el servicio P2P de Gate) para intercambiar efectivo por stablecoins u otras criptomonedas. Elegir contrapartes fiables, usar servicios de escrow y verificar la identidad del vendedor reduce los riesgos. Es aconsejable empezar con operaciones pequeñas mientras se aprende el proceso.
La regulación de las criptomonedas varía por país, aunque en la mayoría de jurisdicciones poseer o utilizar criptoactivos es legal. Los no bancarizados deben informarse de la normativa local para evitar usos ilícitos. Es recomendable seguir de cerca las novedades normativas y mantener registros de transacciones transparentes.
La pérdida de la clave privada o frase mnemotécnica implica la pérdida definitiva del acceso a los activos; no existe soporte oficial que pueda recuperarlas. Por ello, es esencial realizar copias de seguridad seguras: anótalas y consérvalas en un lugar seguro, evitando capturas de pantalla o almacenarlas en el móvil. Una vez perdidas, los activos no pueden recuperarse.


