SocialFi (Social Finance) fue recibido en sus inicios como un avance disruptivo, con la premisa central de fusionar blockchain y finanzas descentralizadas con las redes sociales. El objetivo: empoderar a los creadores para que controlen y moneticen directamente sus propios datos. Por ejemplo, el protocolo Lens transforma perfiles personales, seguidores y colecciones en NFT bajo el estándar ERC-721, otorgando a los usuarios la propiedad sobre el valor generado por su actividad social y permitiendo transferencias fluidas entre aplicaciones. CyberConnect introdujo el concepto de “NFTización del grafo social”, con alrededor de 1,3 millones de usuarios que han creado perfiles sociales on-chain. Este modelo permite a los usuarios fijar precios para su contenido y establecer suscripciones de pago, de forma similar a Patreon, además de fomentar la gobernanza comunitaria y utilizar recompensas en tokens para abordar cuestiones como la remuneración de creadores y el uso indebido de datos en plataformas tradicionales.
Impulsado por esta visión, SocialFi cobró fuerza tras el auge de los NFT. Las cifras del sector en 2024 muestran que las plataformas SocialFi han reunido millones de usuarios registrados, cientos de miles de usuarios activos diarios y un crecimiento constante de interacciones on-chain. Sin embargo, la capitalización total de mercado de los tokens SocialFi apenas supera los pocos miles de millones: una pequeña fracción del mercado cripto global. Estas cifras indican que, pese a la notable participación, la escala de SocialFi está muy por detrás de segmentos consolidados como DeFi y NFT. Aun así, los equipos de proyectos e inversores apuestan fuerte por este sector emergente, esperando dar con la próxima “killer app” para la socialización descentralizada.


Línea temporal del desarrollo histórico de SocialFi
La evolución de SocialFi puede dividirse en varias fases. SocialFi 1.0 (alrededor de 2016–2017) incluyó proyectos como Steemit y Peepeth. Estas plataformas aplicaron tokenomics tempranos para recompensar la creación de contenido y la interacción, centradas en la publicación descentralizada. Sin embargo, interfaces complejas y barreras on-chain elevadas provocaron experiencias de usuario deficientes y escasa adopción. En la etapa SocialFi 2.0 (2018–2020), algunos proyectos buscaron mejorar la usabilidad dentro de un marco descentralizado. Plataformas como Minds, LBRY y Voice emplearon blockchain para garantizar la inmutabilidad del contenido y el control total del usuario, pero almacenar todo el contenido on-chain resultó costoso y no ofreció una experiencia satisfactoria.

Fuente: https://www.friend.tech/keys
Entre 2021 y 2023, SocialFi 3.0 trajo nuevos experimentos. Proyectos destacados como Friend.tech, BitClout y Rally integraron de forma estrecha redes sociales y funciones financieras: los usuarios podían comprar “influence tokens” de celebridades o amigos para desbloquear privilegios sociales adicionales, monetizando así las relaciones. Este modelo generó un tráfico inicial masivo: Friend.tech experimentó un crecimiento explosivo en pocas semanas tras su lanzamiento, alcanzando volúmenes diarios de negociación de decenas de millones de dólares en septiembre de 2023; BitClout y Rally replicaron rápidamente el modelo. Sin embargo, estos esquemas dependían en gran medida de la volatilidad de los tokens para mantener la atención; cuando la fiebre especulativa se apagó, el motor económico no logró retener a los participantes a largo plazo.

Fuente: https://farcaster.xyz/
Con la llegada de SocialFi 4.0 (desde 2023), los proyectos empezaron a crear ecosistemas sociofinancieros más diversos. DeSo (Decentralized Social Blockchain) y Farcaster ejemplifican esta etapa. Además de funciones sociales básicas, incorporaron elementos de NFT y DeFi. Farcaster aspira a crear un protocolo social abierto on-chain donde los usuarios sean dueños de sus identidades y datos descentralizados. A principios de 2024, innovaciones como “Frames” de Farcaster (miniapps on-chain) y los tokens comunitarios $DEGEN impulsaron un fuerte crecimiento de usuarios activos diarios. Según TechCrunch, antes del lanzamiento de Frames a finales de enero de 2024, Farcaster contaba con unos 2 200 usuarios activos diarios; en una semana, los DAU se dispararon hasta cerca de 60 000 y el total de registros superó los 140 000. Por su parte, Lens Protocol alcanzó casi 370 000 usuarios registrados en su primer año, respaldado por inversiones de Tencent y otros, y los perfiles on-chain de CyberConnect superaron los 900 000.
El ascenso de estos proyectos evidencia una fuerte demanda de socialización y monetización de contenido on-chain. Siguen surgiendo nuevas plataformas SocialFi con estructuras de incentivos innovadoras: algunas permiten a los creadores vender acceso (como el modelo de Stars Arena, similar a Friend.tech), otras emplean tokens sociales o NFT para la gobernanza comunitaria. El consenso de este periodo es claro: experiencias innovadoras junto a incentivos económicos atraen usuarios al social Web3, aunque la emoción también trae riesgos latentes.
No obstante, este impulso fue efímero, pues la burbuja SocialFi se desinfló rápidamente. Por ejemplo, Friend.tech—la aplicación SocialFi más popular de mediados de 2023—vivió un crecimiento meteórico seguido de un colapso igual de abrupto. En septiembre de 2023, el volumen diario de negociación de Friend.tech superó los 10 millones de dólares, con direcciones de usuario por encima de las 600 000 en menos de un mes. Pero el entusiasmo se desvaneció: a final de año, los ingresos mensuales del protocolo cayeron un 90 % hasta cerca de 1 millón de dólares. En 2024, los usuarios activos diarios cayeron a apenas cientos (datos recientes muestran solo unos 170 al inicio del mes), mientras el precio del token Key se desplomó de casi 3 dólares en mayo a menos de 0,10 dólares, una caída superior al 98 %, dejando la capitalización de mercado en torno a 5 millones de dólares. El número de usuarios pasó de máximos históricos a casi cero; el volumen de transacciones bajó de 20 millones diarios a apenas unos miles, un colapso de decenas de miles de usuarios activos diarios a apenas unos cientos.

Fuente: https://defillama.com/protocols/sofi
Este descenso no fue un hecho aislado. Según DeFiLlama y otras fuentes, el conjunto de SocialFi sufrió una fuerte caída en otoño de 2023: el TVL total de los protocolos superó los 53 millones de dólares en octubre antes de caer más de un 25 %; el volumen medio diario de transacciones on-chain se desplomó casi un 98 %. Los proyectos imitadores (Post.tech, Stars Arena, Friendzy) también quedaron en silencio a medida que la actividad comercial desaparecía. Esto coincidió con el descenso del interés y la fuga de usuarios en todo el sector SocialFi; incluso proyectos sociales descentralizados consolidados sufrieron cuellos de botella en su crecimiento. Por ejemplo, antes de que el fundador de Farcaster se pronunciara a finales de 2025, los DAU del cliente oficial seguían limitados y centrados en comunidades nicho; Lens Protocol presumía de un millón de registros, pero los usuarios activos diarios reales estaban muy por detrás, una clara señal de que muchos “airdrop farmers” nunca se convirtieron en usuarios habituales.
En definitiva, desde la segunda mitad de 2023, el tráfico y los precios de SocialFi han caído rápidamente: Friend.tech colapsó en usuarios e ingresos; los especuladores abandonaron proyectos oportunistas; la interacción on-chain pasó de la euforia a la mínima expresión. Los primeros signos de declive se reflejaron en los precios de los tokens y las métricas on-chain: la capitalización total de mercado de los tokens SocialFi cayó bruscamente desde su máximo; la actividad sectorial se desplomó. La mayoría de los analistas del sector coincide en que esto marca una fase de enfriamiento para SocialFi, una corrección de los excesos especulativos previos.
El retroceso de SocialFi no es fortuito, sino que responde a problemas de fondo en el diseño de producto, las necesidades de los usuarios y las condiciones de mercado. Varios desafíos estructurales recurrentes limitan el desarrollo de SocialFi:
En resumen, el fracaso de SocialFi es multifactorial: un desajuste entre la propuesta de producto, la lógica de incentivos y las necesidades reales de los usuarios. Confiar solo en la financiarización no genera engagement duradero ni interacciones de confianza, sino que alimenta burbujas de tráfico efímeras.
Aunque la mayoría de proyectos SocialFi no alcanzó escala sostenible, sus enfoques exploratorios dejan valiosas lecciones:

Fuente: https://farcaster.xyz/dwr/0x4368f6be
El análisis de los altibajos de SocialFi sugiere lo siguiente: el endgame social de Web3 probablemente no sea una “plataforma social on-chain” aislada, sino un conector que une el valor blockchain con los entornos sociales mainstream. Como señala el fundador de Farcaster, la estrategia pasó de “crear una app social con funciones cripto” a “facilitar el onboarding cripto en contextos sociales”, empleando wallets como puerta de entrada para que los usuarios se integren de forma natural en economías abiertas basadas en protocolos sin apenas advertirlo. En el futuro, más aplicaciones Web3 podrían desempeñar este papel de puente, mapeando de forma transparente activos, identidades y derechos on-chain sobre plataformas mainstream y escenarios reales. Solo así podrán florecer las ventajas de blockchain, adaptándose a los hábitos cotidianos de los usuarios.
Esta es la verdadera lección de la ola SocialFi: dejar que estas experiencias orienten la exploración futura para que la innovación descentralizada significativa arraigue en un terreno más maduro.





