
La postura restrictiva de China sobre las criptomonedas repercute directamente en los mercados globales, debido a la importancia del país en la economía internacional y a su anterior liderazgo en la minería de criptomonedas. Es fundamental que inversores y traders comprendan las consecuencias de estas políticas, que pueden aumentar la volatilidad del mercado y afectar la regulación global de los criptoactivos. Para los usuarios, especialmente quienes residen en China, esto implica un acceso restringido a los mercados de criptomonedas, lo que condiciona sus carteras de inversión y su participación en la economía digital mundial.
Tras las primeras restricciones en 2017, el gobierno chino endureció su ofensiva, culminando en una prohibición total en 2021. Esto supuso el cierre de todos los exchanges nacionales de criptomonedas y de las Initial Coin Offerings (ICOs). Para 2025, estas medidas habían desmantelado el ecosistema nacional de monedas virtuales, desplazando todas las actividades asociadas a la clandestinidad o al extranjero.
La introducción del yuan digital en 2021 como Central Bank Digital Currency (CBDC) es un ejemplo clave de la estrategia de China para desarrollar una arquitectura financiera digital regulada. El yuan digital otorga al gobierno chino mayor control sobre la economía, incluido el acceso a datos transaccionales en tiempo real, algo que no ofrecen criptomonedas descentralizadas como Bitcoin o Ethereum. Este avance refuerza el compromiso de China con la soberanía y el control financiero dentro de sus fronteras.
En el plano global, la prohibición china ha provocado una redistribución de la minería de criptomonedas. Países como Estados Unidos, Canadá y Kazajistán han registrado un notable aumento de operaciones mineras, con la consecuente reubicación de los mineros. Este desplazamiento repercute significativamente en la distribución mundial del hash rate y en la seguridad y descentralización de las redes blockchain.
Antes de la prohibición, China concentraba más del 65 % de la minería mundial de Bitcoin. Tras la entrada en vigor de la medida, esta cuota cayó drásticamente, transformando el panorama global de la minería. Estados Unidos pasó a liderar este sector, alcanzando cerca del 35 % del mercado a principios de 2025. Además, el volumen negociado del yuan digital llegó a 200 000 millones de RMB a finales de 2024, lo que refleja una sólida adopción y uso en China.
La prohibición también ha supuesto una notable reducción de los casos de fraude vinculados a criptomonedas en China. Según el gobierno, estos incidentes se han reducido en un 70 %, lo que evidencia la eficacia de su política para combatir actividades financieras ilícitas relacionadas con criptoactivos.
La prohibición de las criptomonedas en China responde a una estrategia para controlar los riesgos financieros, impulsar el yuan digital y regular su economía digital. Aunque esta medida ha alterado los mercados globales de criptomonedas y la industria minera, también ha generado nuevas dinámicas y oportunidades en el ámbito de la moneda digital. Inversores y traders deben mantenerse al día de estos cambios y ajustar sus estrategias en consecuencia. Además, este escenario refleja el auge de las monedas digitales nacionales y su potencial para transformar el futuro de las finanzas globales.
Entre los puntos clave destacan el impacto de las políticas chinas sobre el funcionamiento de los mercados globales, el desplazamiento internacional de la minería y el papel fundamental de las monedas digitales nacionales en el diseño de los futuros sistemas financieros. Comprender estos factores resulta esencial para quienes operan en el sector de las criptomonedas y la tecnología financiera, ya que estos cambios siguen redefiniendo el ecosistema de las finanzas digitales y la política económica internacional.
China prohíbe las criptomonedas para controlar riesgos financieros, combatir actividades ilícitas como el blanqueo de capitales, reducir el consumo excesivo de energía y promover el yuan digital como moneda digital de referencia.
La prohibición en China afecta al comercio, la minería y las ICOs de criptomonedas. Las restricciones principales comenzaron en 2017 con el veto a las ICOs, se ampliaron en 2018 con el cierre de exchanges y se reforzaron en 2021 con la prohibición de la minería y la aplicación estricta de las restricciones a las transacciones cripto.
La prohibición total de las criptomonedas en China provoca una elevada volatilidad global. Los precios de Bitcoin y Ethereum caen abruptamente, lo que genera liquidaciones en todos los mercados. Sin embargo, esto fortalece la adopción legítima y acelera el desarrollo de las finanzas descentralizadas a nivel internacional, reforzando la resiliencia del mercado.
Tras la prohibición total implementada en mayo de 2025, Bitcoin y Ethereum sufrieron caídas notables. Bitcoin bajó desde máximos cercanos a 115 000 dólares y Ethereum descendió por debajo de 4 500 dólares. La medida desató una fuerte volatilidad y liquidaciones generalizadas en el mercado cripto.
La mayoría de países optan por marcos regulatorios más abiertos. Estados Unidos, la Unión Europea y Singapur han establecido normativas claras para las operaciones cripto. Japón y Suiza reconocen la legitimidad del sector. Frente a la prohibición general de China sobre el comercio y la minería, otros estados implementan sistemas de licencias y protecciones al consumidor, permitiendo la actividad en el mercado.
China podría flexibilizar las restricciones en regiones administrativas especiales, mientras las mantiene en el territorio continental. El desarrollo de su CBDC revela una apuesta preferente por una moneda digital centralizada frente a las criptomonedas descentralizadas como solución de pago futura.











